A Decir Verdad Espacio de reflexión histórica y política

17Sep/170

Pérez Esquivel y un poco de Justicia

Por Agustín Laje

Ladrón que roba a ladrón tiene cien años de perdón”, dice un conocido refrán. En el caso de Adolfo Pérez Esquivel, quien en un reciente asalto fue sustraído de importantes cantidades de dólares y euros, el famoso dicho debe ser ligeramente modificado: “delincuente que roba a defensor de delincuentes es prueba de justicia viviente”.

En efecto, no sabemos si Pérez Esquivel es o no un ladrón. Lo que sabemos con certeza es que si por algo se ha caracterizado su “cruzada por los Derechos Humanos”, eso ha sido por ponerse siempre del lado de los delincuentes. Nada nuevo bajo el sol: ¿no es ya un secreto a voces que los “Derechos Humanos” se transformaron en un instrumento ideológico en beneficio de la delincuencia organizada y no organizada por igual? Si no, pregúntenle al parricida Sergio Schocklender.

A Pérez Esquivel los Derechos Humanos le importan un comino. O, mejor dicho, le importan siempre que se puedan esgrimir en beneficio de guerrilleros y terroristas de izquierda. Contrariamente, cuando se trata de contemplar los derechos humanos de las víctimas de organizaciones armadas de izquierda o de dictaduras comunistas, Adolfo se tapa ojos, oídos y boca. Y si se atreve a decir algo, será en respaldo no de las víctimas, sino de los victimarios. Su público apoyo a las dictaduras castrista y chavista ponen de manifiesto que su lucha no es humanitaria, sino ideológica.

Cuando murió Fidel Castro, no reparó sobre las miles personas que su régimen asesinó, encarceló, torturó y exilió, sino que sencillamente se limitó a brindar sentido homenaje al dictador diciendo que “Fidel dejó un ejemplo de resistencia revolucionaria”[1] y que su recuerdo “sigue iluminando el camino de los pueblos”.[2] Respecto de Chávez, también lloró sentidamente su muerte y, sobre su sucesor, el dictador Nicolás Maduro, en abril de este año publicó una carta de apoyo para con su dictadura, en la que responsabiliza a Estados Unidos y a la oposición de lo que pasa en ese desdichado país carcomido por el socialismo del Siglo XXI.[3]

Adolfo Pérez Esquivel sonriente y abrazado con dictadores de la región sobre los que pesan causas de violaciones a los Derechos Humanos

Pero veamos, concretamente, apenas dos casos para ilustrar en concreto de lo que hablamos.

El 23 de enero de 1989, la organización terrorista “Movimiento Todos por la Patria” (MTP) atacó en Argentina los cuarteles militares de La Tablada, intentando derrocar un gobierno democrático, dando muerte a 11 personas e hiriendo de gravedad a 66. Muchos terroristas fueron legalmente detenidos, y fue entonces cuando el bueno de Pérez Esquivel se sumó (junto a Madres de Plaza de Mayo) a la gran campaña de presión que le terminó arrancando al presidente Fernando De la Rúa una serie de indultos que liberaron a los terroristas. A la sazón, Adolfo publicaba una “carta abierta” donde expresaba su “preocupación” por los “presos de La Tablada” y le pedía en consecuencia a De la Rúa “coraje” para dejarlos en libertad.[4] Traducido: expresaba su malestar por ver a terroristas de izquierda tras las rejas y pedía impunidad.

En efecto, Pérez Esquivel había hecho amistad mucho tiempo antes con los terroristas del MTP, cuando aquél era columnista estrella de la revista “Entre Todos”, publicación que tal como ha mostrado el historiador Sebastián Miranda en Los secretos de La Tablada fue la base en torno a la que se organizaron los miembros del futuro grupo terrorista.

Entre Todos” comenzó a publicarse en noviembre de 1984. Su staff estaba abarrotado de miembros de organizaciones terroristas ya desactivadas, como Manuel Gaggero (ERP), Pablo Ramos (Montoneros), Julio César Urien (Montoneros), Hernán Invernizzi (ERP), Hilda Nava de Cuesta (ERP), Rubén Dri (FAP y Montoneros), entre otros. El propio jerarca del ERP y posteriormente líder del MTP, Enrique Gorriarán Merlo, confesará en sus Memorias que él también estaba detrás de la revista, aunque no figurara su nombre por prudencia.

El hecho fue que algunos años más tarde, muchos integrantes de “Entre Todos” irrumpirían armados hasta los dientes y a los tiros en el Regimiento de Infantería Mecanizado 3 de La Tablada. Entre ellos, nada menos que el mismísimo director de la revista Carlos Burgos, el fraile Antonio Puigjané, Pablo Ramos, Francisco Provenzano, Enrique Gorriarán Merlo, Roberto Felicetti, entre otros.

¿Qué hacía el “derechohumanista” Pérez Esquivel escribiendo para “Entre Todos”? ¿Por qué jamás pidió por las víctimas que dejó la balacera del MTP? ¿Por qué, en cambio, pidió por la impunidad de los asesinos? Muy simple: porque los Derechos Humanos son, para Pérez Esquivel, un instrumento ideológico y nada más que eso.

Los soldados dormían cuando los terroristas ingresaron a los tiros. En la imagen, desconcertados, aquellos se escapan del fuego enemigo.

El otro caso digno de destacar es más reciente. En el año 2012, la organización peruana MOVADEF, integrada en gran parte por personas condenadas por terrorismo en Perú, cuyo objetivo es conseguir una amnistía para el líder de Sendero Luminoso, Abimael Guzmán, y para los terroristas que hoy están encarcelados, publicó videos y fotos donde se veía a sus miembros compartir una amistosa reunión con un sonriente Pérez Esquivel.

Diego Rayme, director de MOVADEF filial Argentina, quien además estuvo cinco años preso en Perú por delitos de terrorismo, brindó pocos días después una conferencia de prensa en la que aseveró: “Mientras en Perú te dicen terrorista, acá (en Argentina) los compañeros te dicen ‘luchador social’. Acá los compañeros te atienden. Acá Madres de Plaza de Mayo te abre las puertas. Acá Pérez Esquivel te firma un documento de apoyo”. Rayme se refería, en concreto, a la “carta abierta” que aquél envió al entonces presidente Humala expresándole “preocupación” por los “presos políticos” de su país.[5]Exactamente el mismo modus operandi que llevó adelante para con De la Rúa y los terroristas del MTP.

Lo curioso es que Pérez Esquivel defina como “presos políticos” a aquellos que integraron una organización que acabó con la vida de más de 25mil peruanos. Sobre las víctimas de Sendero Luminoso, contrariamente, no dijo ni una palabra. Claro, éstas no eran presumiblemente de izquierda.

Adolfo Pérez Esquivel visitando a terroristas de MOVADEF

Los varios fajos de dólares y euros que un grupito de delincuentes le robó a Pérez Esquivel hace apenas algunas horas probablemente fueron obtenidos con arreglo al curro de los Derechos Humanos, que tan jugosas regalías deja. En efecto, a Adolfo no se le conoce otro trabajo que no sea el de militar políticamente en defensa de los delincuentes, a cambio de lo cual es muy bien financiado.

Que hoy los delincuentes perjudiquen a este profesional de la defensa de los delincuentes solo puede interpretarse en un sentido: en el sentido de que la Justicia todavía existe.

NOTAS:
[1] https://mundo.sputniknews.com/americalatina/201611261065131910-fidel-perez-esquivel/
[2] https://www.telesurtv.net/news/Perez-Esquivel-Fidel-sigue-iluminando-el-camino-de-los-pueblos-20161126-0022.html
[3] En este enlace se reproduce la publicación de Pérez Esquivel: http://leyendonoticias.com/mensaje-perez-esquivel/1379
[4] Ver Diario Página/12, 28 de diciembre de 2000.
[5] Ver https://www.youtube.com/watch?v=6iy8A3GzbIg
Fuente: http://fundacionlibre.org.ar/2017/09/16/perez-esquivel-y-algo-de-justicia-por-agustin-laje/
8Sep/170

Jones Huala

Facundo Jones Huala, el mapuche violento que le declaró la guerra a la Argentina y Chile

Nació en Bariloche. Tiene 31 años. Chile reclama su extradición para juzgarlo por terrorismo. Está libre y se oculta en campos tomados a Benetton. Lo defiende la abogada de Milagro Sala.

Yo no tengo nada que ver, cumpa, con lo que se dice de mí; yo soy una víctima del blanco”, dijo Facundo Jones Huala cuando atendió un llamado de Clarín a mediados del año pasado, mientras permanecía detenido en una cárcel destemplada de Esquel. Había caído preso por ocupar tierras de Benetton en Chubut y esperaba que se definieran dos cosas: el proceso por la toma de esos campos y un pedido de extradición del Gobierno chileno, que lo acusa de terrorismo, tenencia de arma de fuego, incendio de propiedad con habitantes adentro y violación de la ley de extranjería.

Se definió todo a favor del mapuche: el juez federal de Esquel, Guillermo Otranto, le dictó la falta de mérito por la toma de tierras y declaró nulo el pedido de Chile. Sostuvo que el arresto de Jones Huala había sido irregular y ordenó liberarlo. El gobernador de Chubut, Mario Das Neves, que considera a Jones Huala un guerrillero, pidió el juicio político del magistrado. El mapuche de vincha y poncho, en tanto, salió a la calle, enfrentó a la prensa y dijo: “Vamos a defender nuestras tierras de las mineras, petroleras e hidroeléctricas y vamos a expulsar a todos los terratenientes que nos mantuvieron en la miseria durante años. Del alambre para adentro solo habrá justicia ancestral”. Lo acompañaba su abogada, Elizabeth Gómez Alcorta, quien también asiste a la líder del movimiento Tupac Amaru, Milagro Sala, presa desde hace un año en Jujuy.

Fuentes de Cancillería aseguran que por el rechazo de la extradición, apelado y ahora bajo análisis en la Corte Suprema, hubo quejas de la diplomacia trasandina. Otro dato: desde la Secretaría de Seguridad Interior, que comanda Gerardo Millman, ya habían aconsejado que enviaran al mapuche a Chile para que fuera juzgado porque intuían que si el verano llegaba con Jones Huala entre la estepa y las montañas podía venirse algo pesado. Y fue lo que pasó.

El weichafé Jones Huala tiene mirada de águila. Nació en Bariloche en 1986. Es hijo de un granjero inglés y una activista indígena. Fue educado sobre la idea del despojo, sobre el concepto del aborigen desterrado que debe luchar para recuperar los territorios que les fueron quitados a sus ancestros. Se considera a sí mismo un weichafé (Guerrero) y sus enemigos, dice, son los huincas (blancos) capitalistas. Algunos lo definen como un anarquista. Pero el grueso del colectivo mapuche, que habita las provincias de Neuquén, Chubut y Río Negro, ha manifestado en varias oportunidades que no comulga con sus métodos de acción y reclamo.

Según publicaciones indígenas, llegó a Chille por primera vez en busca de medicina tradicional. Estaba siendo tratado por una machi (curandera) cuando le declaró una “guerra de fuego” a la Argentina y Chile. Acto seguido, fundó la agrupación Resistencia Ancestral Mapuche (RAM), una fracción que promueve la lucha armada para forjar una nación mapuche en la Patagonia.

Es el argentino acusado de incendiar estancias y bosques en Chile, además episodios similares en nuestro país Tenía pedido internacional de captura por fugarse mientras cumplía una condena Estaba en un campo tomado en Leleque Está alojado en una comisaría de Esquel feldman Facundo Jones Huala capturaron al activista mapuche argentino acusado de incendiar estancias y bosques sospechoso de ataques incendiarios

En 2013, comenzó su historia de fugas. Escapó de la casa donde cumplía arresto domiciliario tras ser condenado por haber incendiado una estancia en Valdivia. Se dice que después de intentar prender fuego a un carabinero, cruzó los Andes a pie y recaló en la Argentina, en una zona de ríos y montañas que mueren en la estepa deshabitada. Al poco tiempo, los RAM empezaron con sus ataques.

A través de comunicados en redes sociales, otro de sus campos de acción ideológica, la agrupación RAM se ha adjudicado casi todos los hechos por los que enfrentan denuncias en la Justicia.

Tirales nafta hasta dos metros de distancia. Que no les llegue el fuego pero que se asusten tanto que no se atrevan a denunciarnos”. Esa fue la orden que Jones Huala dio hace dos años a uno de sus cómplices la noche en que quemaron el refugio Neumeyer, en el Parque Nacional Nahuel Huapi. Los dos hombres a los que querían asustar eran empleados del lugar y los dejaron atados a los árboles. También quemaron maquinaria vial. Sostenían que toda esa tierra les correspondía.

Las incursiones violentas siguieron en las estancias de la Compañía de Tierras Sud Argentino Limitado, propiedad de Benetton. Los RAM enfrentan denuncias de todo tipo por provocar más de una decena de incendios, robar ganado y atentar con armas de fuego contra empleados -mapuches, a la sazón- de la misma empresa. También atacaron maquinaria perteneciente al amigo del presidente Macri en El Bolsón, el magnate Joe Lewis. Y se investiga el hallazgo de un cinturón con explosivos cerca de una represa de la zona.

Pero, sin discriminación alguna, acometieron también contra civiles comunes y corrientes, trabajadores sorprendidos en medio de la inmensidad inhóspita. En diciembre de 2014, en medio de la noche cerrada, tres encapuchados dotados con bombas molotov frenaron un camión que venía por la ruta 40, hicieron bajar al chofer Luis Rastellini y prendieron fuego el vehículo. Otro camión que venía detrás, logró pegar la vuelta y escapar mientras le tiraban con las bombas incendiarias. Rastellini tuvo que ser atendido por los golpes que le dieron. Tiempo después, señaló que los agresores se manifestaron como pertenecientes a “Resistencia Mapuche”.

El 3 de octubre de 2015, cinco encapuchados entraron rompiendo las ventanas a la casa de un puestero de una de las estancias de Benetton. El hombre descansaba junto a su esposa y sus tres hijos. Los amenazaron con armas de fuego y al empleado le pidieron que saliera de la casa. Lo hicieron caminar hasta un río helado y lo obligaron a meterse al agua durante horas, mientras le disparaban cerca. Robaron celulares, rompieron el equipo de VHF que utilizaba la víctima para comunicarse y destruyeron las cubiertas de su vehículo, para que no pudiera pedir ayuda.

En noviembre pasado, tres hombres armados irrumpieron de madrugada en las instalaciones de una empresa productora de frutillas. Los atendió un sereno, a quien le pidieron que se vaya “o lo matamos”. Le dijeron que iban a destruir los galpones porque esa actividad estaba contaminando la tierra y se identificaron como “Resistencia contra la contaminación”. Quemaron por completo un galpón con maquinaria agrícola. El dueño de la firma, Luis Loncón, apellido mapuche también, está convencido de que en ese grupo estaba Jones Huala.

Fuentes del ministerio de seguridad explicaron a Clarín que tienen probado que los RAM reciben financiamiento internacional a través de fundaciones y ONG’s. Afirman que durante el kirchnerismo, el ex titular de la AFI, Oscar Parrili -oriundo de San Martín de los Andes-, les habría proporcionado respaldo político y económico a este tipo de agrupaciones. Y que recibieron millones de pesos a través del Instituto de Asuntos Indígenas e incluso de la Fundación Madres de Plaza de Mayo. Todo eso se cortó con el cambio de Gobierno y esa sería una de las razones por las que recrudecieron los actos vandálicos este verano. También les preocupa un supuesto vínculo con ex milicianos kurdos, que ingresaron legalmente al país desde Europa y se reunieron con ellos en el Sur. “Lo tenemos chequeado: uno de esos kurdos tiene ciudadanía alemana, pasó por la facultad de ciencias exactas de la UBA, donde realizó proclamas de lucha armada. De la misma manera, se secuestró en poder de Huala, cuando fue detenido, material vinculado al grupo ETA, panfletos y manuales de acción”, explica un funcionario de Ministerio de Seguridad.

El kurdo con pasaporte alemán visitó a Jones Huala en la cárcel de Esquel en junio del año pasado, cuando sucedió un hecho inédito en la historia penitenciaria argentina. Estando preso, Huala pidió autorización para realizar un ritual mapuche en el patio carcelario. La celebración se llama We Tripantu. Es la fiesta del solsticio de invierno austral. Se trata de una noche sagrada en la que se abona la tierra con ofrendas y cantos a la espera de un buen año. Huala consiguió que 80 personas, incluso munidas de cuchillos que se levantaron al cielo, entraran al penal para llevar adelante el ritual que él mismo presidió, ante la mirada atónita de las autoridades.

La ocupación Tras recuperar la libertad, Jones Huala se refugió en otro territorio tomado por su clan a Benetton en la zona de Colonia Cushamen (ver aparte). Tierra de viento y álamos. La ocupación lleva más de 15 meses. El mismo gobernador Das Neves, que denunció al grupo por sedición, afirma que desde allí los RAM organizan sus incursiones. “¿Cómo puede ser que un tipo diga después de ser liberado, ‘Si quieren sangre va a haber sangre’?”, se pregunta Das Neves. “Hay que proteger a la gente, a los trabajadores, ya pedimos que echen al juez que liberó a este tipo, que es un guerrillero”, afirma el gobernador, que viene de semanas calientes. Después de presionar y presionar, hace diez días, consiguió que el mismo juez Otranto emitiera la orden de desalojo del corte prolongado que los RAM mantenían sobre las vías del Viejo Expreso Patagónico, la famosa Trochita. Impedían que las formaciones pudieran llegar hasta los talleres donde, con frecuencia, deben ser reparadas por su antigüedad. Perjudicaban desde este modo a miles de trabajadores mapuches que dependen del funcionamiento turístico del tren.

El desalojo terminó con palazos, piedras y balas de goma. La Iglesia y Amnistía repudiaron los hechos. En redes sociales, se difundió como una violenta represión de la policía de Chubut contra inocentes indígenas. Circularon imágenes confusas y audios difundidos por whatssap en los que militantes mapuches decían que la policía golpeaba a mujeres y niños. Un diputado kirchnerista llegó a difundir fotos falsas de una represión cometida en Chile.

Desde la Secretaría de Seguridad afirman que la policía de Chubut avanzó sin armas de fuego y que los que abrieron fuego fueron los mismo manifestantes. “Están armados”, insisten. El saldo fue de tres activistas detenidos, tres gendarmes heridos y una agente de la policía de Chubut con conmoción cerebral. Los detenidos fueron identificados como Ricardo Antihuel, Ariel Mariota Garzi y Nicolás Hala, pertenecientes al RAM Jones Huala. Conducían un automóvil que encerró a un móvil de Gendarmería que circulaba sobre la ruta 40. Mostraban su temeridad, su capacidad de reacción cuando algo se les viene encima. Y que están dispuestos a pelear todavía más. Jones Huala, desde entonces, no ha vuelto a aparecer. Pero en la Cordillera casi todos saben que más temprano que tarde intentará hacer oír su grito de lucha una vez más.

3Sep/171

¿La hora de “Centralia”?

Por Adrián Simioni

Hace años, un viejo amigo profetizaba, en broma, el surgimiento de una región que, según él, conformaría un polo político y lideraría la Argentina: la llamaba “Centralia”. Y se extendía, en su delirio, desde Mendoza hasta Entre Ríos, pasando por San Luis, La Pampa, el interior de la provincia de Buenos Aires –excluía el Área Metropolitana de Buenos Aires (Amba), formada por el conurbano bonaerense más la Capital Federal–, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos.

Fue grande la sorpresa, el domingo de las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (Paso), observar que aproximadamente ese mapa se pintaba de amarillo, calcando las divagaciones febriles de mi amigo.

Consideremos los ocho distritos (Mendoza, San Luis, La Pampa, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Capital Federal y Buenos Aires) restándoles el conurbano bonaerense (los 43 partidos de las Primera y Tercera Sección electoral bonaerense, donde vive el 26 por ciento de los votantes de todo el país y donde el cristinismo ganó con holgura por el cinco por ciento de los sufragios). En esa área, Cambiemos obtuvo el 43,6 por ciento de los votos, contra el 18 por ciento del cristinismo. Los partidos provinciales, peronistas o no, más o menos antikirchneristas, reunieron 28 por ciento. Las distintas variantes de partidos de izquierda obtuvieron 10,4 por ciento.

Los números muestran la consolidación de la misma geografía política que en 2015 eligió presidente a Mauricio Macri, el primero que no es radical, peronista o militar en más de 100 años. En términos generales y con excepciones puntuales, es el área del país pagadora neta de impuestos (paga más que los recursos fiscales que se vuelcan en ella), donde prevalece la actividad privada (hay más empleo privado que público) y la economía tiene niveles de productividad con chances de competir en el mundo. Y es la primera vez que una mayoría política basada en esa zona sostiene un gobierno que hizo y hace campaña con un libreto no populista.

Lo usual, en Argentina, habían sido hasta ahora gobiernos basados en el control férreo del presupuesto nacional y la predominancia electoral en un conurbano superpoblado y en las provincias más periféricas, sobrerrepresentadas políticamente en ambas cámaras del Congreso. El kirchnerismo fue, tal vez –con su base electoral de burocracias estatales, sectores subsidiados y economías protegidas–, el mayor ejemplo. Su quiebre simbólico con los sectores productivos menos dependientes de protecciones o subvenciones fue el conflicto con el campo, en 2008.

¿Este es un cambio estructural? ¿Hay un bloque de poder nuevo que llegó para quedarse? ¿Es el fin de la alianza populista basada en el Estado?

Héctor Schamis, politólogo argentino, profesor en la Universidad de Georgetown (Washington, Estados Unidos) y columnista en El País, cree que sí. De hecho, considera que si Cambiemos se institucionaliza y se reproduce en el tiempo, puede derivar “en una experiencia como la Concertación y la Nueva Mayoría chilenas” y ser el vehículo que represente 
esa vía.

En un país urbano, la clase media ilustrada, moderada, con aspiraciones materiales y no materiales, vio en Cambiemos la oportunidad de derrotar la perpetuación (del peronismo), la revalorización de los espacios de autonomía social y el triunfo de una cierta sensatez en la política”, dice.

Marcelo Capello es presidente del Ieral de Fundación Mediterránea, el primer think tank que pensó centralmente la posibilidad de industrias sin pulmotores estatales y fuera del conurbano bonaerense. Y él lo sintetiza así: “Cambiemos ganó en provincias y ciudades más modernas y productivas, con una clase media más amplia y más ligada al sector privado. Son economías más formales que sufrieron más la suba de la presión tributaria del período K, en especial de los derechos de exportación y del Impuesto a las Ganancias, en muchos casos con gobiernos provinciales no alineados a las administraciones K, que por ende recibieron pocos beneficios del lado del gasto público. Con mayor dependencia del sector privado, confían en que la economía de Macri, con más énfasis en la inversión y las exportaciones, finalmente dará sus frutos”.

El populismo pareció agotar la capacidad de “Centralia” de financiar sus utopías.

El futuro llegó

Pongamos por ejemplo la sustitución de importaciones, el vivir con lo nuestro y el financiamiento del mercado interno con los excedentes exportables del agro. Eso funcionó, por unos años, en un mercado local con bajas aspiraciones de consumo, cuando las fronteras existían y donde encarecer la importación de algo obligaba a producirlo casi por completo en forma local. Años ’50. Hoy somos cientos de miles los que queremos viajar al exterior, importamos zapatillas chinas por correo para evadir la protección a industrias vetustas y sin escala y compramos 800 mil autos al año cuya producción exige importar más de la mitad de sus piezas. El agro y dos o tres sectores más no pueden conseguir ellos solos tantos dólares para tanto.

Otro ejemplo es el fiscal: para una economía privada en general sin crédito, ahogada en impuestos y sin inversión, ha sido cada vez más difícil sostener poderes políticos acostumbrados a recrearse sobre la base de un gasto público en constante expansión y altamente improductivo.

En definitiva, las ensoñaciones históricas del populismo nacionalista son cada vez más difíciles de cumplir.

En esa línea, Diego Dequino, director del instituto de economía de la Bolsa de Comercio de Córdoba, considera que “el kirchnerismo rompió un pacto con el país productivo; fue en 2008, en el conflicto con el campo”.

Ninguneó a la Argentina que puede agregar valor, la que todavía cree que puede ser una tierra de promesa y de futuro: con récord de impuestos, con tipo de cambio sobrevaluado, con un desprecio por la infraestructura”, sostiene.

Y agrega: “El crédito hipotecario, renacido con algo como las UVA, es un ejemplo de pacto de futuro posible”.

Nicolás Isola, radicado en Brasil, doctor en Ciencias Sociales y columnista en La Nación y en Folha , toma distancia del “conflicto por la 125” como factor explicativo de sucesos de hoy.

La 125 sembró el comienzo de un aglutinamiento opositor”, dice. Pero pone el acento en la incapacidad del kirchnerismo de adaptarse al requerimiento social de un nuevo tipo de liderazgo. “Generó un cansancio político, discursivo, un agotamiento social, un marco de agresiones de violencia discursiva; la gente no soportó más, por ejemplo, que le dijeran en la cara que cosas que ella experimentaba no eran reales”.

¿Llegó la hora de Centralia? Es difícil pensar que dos votaciones seguidas reestructuren en una nueva alianza política a sectores sociales, económicos y geográficos. Sobre todo en un país cuyo registro de crisis dantescas desautoriza todas las ingenuidades. Pero vale estar atentos. La historia podría estar sucediendo.

Para terminar: el delirio de mi amigo delirante no concluía ahí. Alguien le hizo notar que si su flamante región se llamaba “Centralia”, la mitad de los rosarinos se negaría de plano a formar parte de ella. Mi amigo encontró una solución rápida: “Le ponemos New Centralia y todos contentos”.

Fuente: La Voz del Interior

29Ago/170

Mapuches, un chiste electoral

Por José Benegas

En la alocada conversación entre Jorge Lanata y un supuesto cacique mapuche (Facundo Jones Huala) se perdieron varios detalles, porque en la Argentina las noticias son espectáculo y el espectáculo requiere un avance de la línea dramática, sin distracciones.

En este caso, el cuento de que enfrentamos una lucha armada de reconquista por parte de los mapuches, perdidos en la historia, pero no en la historieta. Los detalles son los siguientes:

1) El personaje llamado Jones Wallace (nombre arquetípico de las tribus escocesas) aclaró que no está reclamando territorio alguno, sino que quiere tierras para cultivo, pero solamente las de los “ricos”.

2) Su programa marxista no tiene nada que ver con pueblos primitivos autóctonos.

3) Su programa nacionalista –la expulsión del señor Benetton−, tampoco tiene que ver con la historia de esos pueblos autóctonos.

4) El grupo político mayor que dice representar a pueblos primitivos, recibe dinero del Banco Mundial. A esto último sumémosle la reforma constitucional del 94 y la legislación consecuente, así podremos comprender que es todo un invento “occidental”, jugando con la historia para seguir configurando un estado asistencialista y victimizante, a costa de los derechos de todos.

A este cacique tan básico le preocupan nada más que las tierras que pertenecen a los “capitalistas”, los “latifundios” y la presencia de empresas petroleras. La mejor pregunta de Lanata quedó como perdida, fue cuando el personaje hablaba de obtener energía de los cocos. Sí, de los cocos en la Patagonia. Ahí Lanata le preguntó con qué capital producirían, dado que esa es una restricción común para mapuches, escoceses parientes del entrevistado, japoneses y jíbaros por igual. El capital se forma cuando se respeta la propiedad, siendo la principal preocupación de este grupo, abolirla.

Quién haya inventado sacar este tema en este momento ha obtenido un éxito rotundo, porque dadas las ideas políticas que prevalecen y el lugar que la victimización marxista y nacionalista tiene en todos los debates, nadie parece tener los elementos para ponerse frente a gente que ataca a “los ricos”, invoca haber sido oprimida, se llama a sí misma “comunidad” y se disfraza convenientemente cuando es necesario. Les mencionan al señor Benetton, que es “extranjero” y “exitoso” y eso equivale al mal en estado puro para todos los que consumen medios de comunicación, a pesar de que el mencionado señor ingresó sus millones para que le dieran esos campos y no se los robó a nadie. En esa sopa surge una “identidad” que genera derechos. Algo que, si les interesara, encontrarían resuelto por la tradición constitucional del país, sobre todo la Constitución de 1853, que consagra derechos individuales, no solo para los nacidos en el país, sino para cualquier persona del mundo que quiera habitar el suelo argentino, inclusive mapuches por supuesto.

En ese contexto, cualquiera puede formar una “comunidad”, adquiriendo tierras de modo pacífico, para instalar incluso un parque de diversiones identificándose con lo que tengan ganas.

Tampoco interesa, como muchos argumentos, si los mapuches eran “chilenos”, lo que parece ser un anacronismo parecido al que estos grupos quieren usar en su favor. Los chilenos también gozan de derechos de propiedad, si la adquieren de la misma manera que todos los demás.

El cuento es que esta gente tiene derechos “ancestrales”. Aquí es donde el marxismo ingresa falsificándolo todo con fines de agitación. Los ancestros no transmiten derechos históricamente, sino a través de procesos sucesorios. Todos recibimos de nuestros antepasados los bienes que tenían al momento de su fallecimiento. De manera que los miembros de cualquier club como éste también pueden acudir a los tribunales, demostrando la correcta concatenación de títulos, igual que cualquier hijo de vecino, para ingresar determinados derechos a su patrimonio.

Estos movimientos políticos en cambio quieren llevar su argumentación a una posición irrefutable, por eso discuten que el razonamiento que acabo de hacer es “occidental” (tanto como el marxismo, por supuesto), cuando ellos pretenden un reconocimiento que también es occidental ¿Cuál es la alternativa a un reconocimiento “occidental” de derechos pacíficamente adquiridos a través de una sucesión de títulos? Pues la guerra, algo que han perdido. No ellos, unos antepasados que nadie comprueba que sean reales. Aquellos verdaderos protagonistas de la historia no están acá para reclamar nada.

No hay siquiera un esfuerzo para demostrar cuál era el modo “mapuche” de adquirir tierras, por eso recurren al subterfugio de “indigenizar” al marxismo, mediante la abolición de la propiedad privada. Si las tierras no les pertenecen en forma privada, querría decir que les pertenecerían de forma pública, lo que los llevaría a reemplazar al Estado, es decir ejercer una “soberanía”. Lo que estarían reclamando no es “tierra” sino soberanía, derecho a gobernar. Para eso tendrían que someter a la población actual y constituirse en un linaje, como bien le indicó Lanata.

La soberanía no es derecho de propiedad, es un completo facto político que se dirime mediante ejércitos, pero aun venciendo, nada les daría derecho a violar los derechos sí adquiridos pacíficamente por sus actuales titulares, aunque les suene a ellos muy occidental.

En primer lugar, estos grupos deberían explicitar cuál es el modo pacífico de transmitir bienes según su “nación”. Si el único medio es la violencia, ya han perdido y si lo vuelven a intentar se les debe responder. El estado argentino tampoco tiene derecho a expropiar tierras a su dueño para dárselas a los supuestos “pueblos originarios”, en tanto el derecho de propiedad antecede al Estado, que se limita a reconocerlo, y el mecanismo de expropiación está limitado a causas de “utilidad pública”. La conveniencia de un grupo racial no entra en ese concepto.

¿Qué derecho tiene alguien por tener antepasados mapuches? Ninguno. Pueden adquirir y perder tierras individualmente o como grupo, de la misma forma que todos, pagando por ellas. Como entidad política los mapuches no existen más. La genética no da derechos, la transmisión de títulos sí, pero hasta eso tiene un límite que es el de la prescripción adquisitiva o usucapión.

Si a mi bisabuelo le hubieran usurpado unas tierras veinte años atrás y yo no hubiera hecho ningún reclamo, perdería todo derecho ¿Qué es lo que hace que unas personas que dicen descender de habitantes del territorio que fueron despojados siglos atrás, cuyo parentesco ni siquiera demuestran a través de los respectivas actas de nacimiento y demás, invocando nada más que un color de piel, tengan mejor derecho que yo por hechos acontecidos veinte años atrás, con todos los documentos a mi favor? Pues la capacidad manipulatoria de la política y los incentivos que da el estado izquierdista que tiene como clientes a todas las víctimas, reales o ficticias, que le sirvan para expandirse.

Distinto es el caso de grupos que han mantenido de un modo continuo una identificación con aquella historia y que aún habitan determinadas zonas. Parece un buen gesto que el estado les reconozca su situación y básicamente que no los moleste, dado que no están en conflicto con derechos ajenos, pero estos mapuches marxistas que reclaman propiedades, no tienen derecho alguno como tales y menos con ese marco conceptual. El marxismo no provee derechos de propiedad, sino que los conculca.

Fuente: Infobae

24Ago/173

Subsidios: las cifras de Schiaretti para meter a Cambiemos en el brete

Por Adrián Simioni

Juan Schiaretti ya tiene en su escritorio el detalle de los subsidios nacionales a servicios públicos que privilegian a Buenos Aires. Según las planillas del gobernador, son 92.394 millones de pesos que, en el último año y medio, el Gobierno nacional volcó sobre porteños y bonaerenses por encima de lo que les hubiera correspondido si el gobierno de Cambiemos tratara por igual a todos los demás ciudadanos del país, que viven en los restantes 22 distritos.

Es la primera piedra de una guerra de cifras que promete ocupar buena parte de la campaña electoral hasta octubre. Unión por Córdoba apunta a poner en un brete a los cordobeses de Cambiemos, que deberán dividirse entre su apoyo al gobierno de Mauricio Macri y la defensa de la equidad fiscal.

Schiaretti trae esta cifra a cuento porque la gobernadora de Buenos Aires y figura clave del macrismo, María Eugenia Vidal, fue a la Corte Suprema a reclamar que se anule el tope legal al llamado Fondo del Conurbano que cede una parte del Impuesto a las Ganancias a Buenos Aires. Vidal tiene grandes argumentos. Ese fondo, que se había armado para compensar a Buenos Aires por su escasa porción de la coparticipación impositiva, termina siendo ultrabeneficiario para las demás provincias, dado que lo que excede al tope que se dispuso años después de crearse el fondo, se reparte entre los demás gobernadores. Es el origen del drama.

Schiaretti dice que, si se elimina el tope, y Provincia de Buenos Aires (PBA) recupera la totalidad del Fondo del Conurbano, entonces Córdoba dejará de recibir un monto que este año será de 7.000 millones de pesos. El gobernador cordobés también ha sostenido que él entiende el argumento de Buenos Aires porque es cierto que esa provincia se perjudica en la coparticipación y necesita ser compensada, pero que entonces hay que incorporar a las cuentas otro enorme beneficio que recibe la provincia de Vidal: los monumentales subsidios a servicios públicos que la Nación vuelca básicamente sobre Ciudad de Buenos Aires (Caba) y el conurbano bonaerense, los veintitantos partidos de esa provincia que rodean a la Capital y que aloja a un cuarto de la población del país.Los 92 mil millones de los que habla Schiaretti vienen envenenados, como siempre sucede en las discusiones políticas, en particular si se dan en tiempos electorales.

Segundo, el monto total de los subsidios nacionales disminuyó levemente. Según la planilla de El Panal, las subvenciones que van Caba y PBA equivalieron a junio a sólo 35 por ciento de las que fueron allí en todo 2016 (también se achicaron las que van al resto del país, que equivalen al 27,1 por ciento). Si el año termina con una reducción general de subsidios, el monto absoluto en beneficio de Buenos Aires (y por ende el dinero a considerar en el toma y daca que propone Schiaretti) también disminuirá.

Tercero, los métodos administrativos y contables de la Nación hacen imposible distinguir cuánto dinero de esos subsidios privilegian a los porteños (7% de la población argentina), cuánto a los habitantes del conurbano (25% del país aproximadamente) y cuánto a los bonaerenses del interior (14% aproximadamente).

Es obvio que casi todo va a porteños y a conurbanitas, porque los subsidios que desde siempre privilegian a esa zona (y que en 12 años el kirchnerismo agrandó hasta un récord) terminan yendo ahí porque la Nación administra en forma directa servicios públicos que en otros distritos están a cargo de gobernadores e intendentes.

Entonces, cuando llega la hora de poner la cara para decidir aumentos tarifarios de servicios públicos como la distribución eléctrica, el agua, el transporte de media distancia o el colectivo urbano, a gobernadores e intendentes no les queda otra que dar aumentos. En cambio, los presidentes pueden apelar al enorme presupuesto nacional para “bancar” los servicios públicos de esa área.

En ese marco, el beneficio en exceso de 92 mil millones de la que habla Schiaretti no distingue entre Caba, conurbano y el resto de Buenos Aires. Pero, suponiendo que los subsidios beneficien a porteños y bonaerenses por igual, entonces el “exceso” puede repartirse: 78 mil millones fueron a bonaerenses en este último año y medio y 14 mil millones fueron a porteños en el mismo lapso.

Y, en el primer semestre de este año, 25 mil millones fueron a bonaerenses y 4.600 millones fueron a porteños.

¿Los bonaerenses terminarán 2017 con privilegios en subsidios extraordinarios por 50 mil millones (25 mil millones del primer semestre multiplicados por dos)?

Tal vez sea esa la cifra a considerar y no los 92 mil originales de los que habla el gobernador.

¿Cuáles son los subsidios más inequitativos? El peor es sin duda el del agua. Buenos Aires está sobre uno de los estuarios de agua dulce más grande del mundo mientras buena parte de la población del resto del país bebe agua con arsénico. Pese a eso, la Nación financió a la ineficiente y sospechada de corrupción Aysa (la distribuidora de agua del Gran Buenos Aires que estatizó el kirch­nerismo) con más de 21 mil millones de pesos en el último año. Equivale al 14 por ciento de todo el dinero recibido en subvenciones por las 22 provincias restantes para todos los servicios públicos.

El peor segundo es el subsidio a los ferrocarriles de pasajeros, por la sencilla razón de que él único lugar en el que existen es Gran Buenos Aires. Los demás miran de afuera. En el último año y medio fueron 47 mil millones de pesos, según el excel de Schiaretti.

Uno podría pensar que el privilegio de los trenes se compensa con las subvenciones al transporte colectivo, un servicio más extendido en el país. Pero no. Según Schiaretti, los colectivos de Caba y PBA recibieron en un año y medio 37.800 millones, un 30 por ciento más de lo que les hubiera correspondido si la Nación hubiera brindado un subsidio per ­cápita igual al que volcó en el resto del país.

Menos inequitativos o casi equitativos son los subsidios a la electricidad y al gas.

Fondo del Conurbano

El otro cálculo clave de esta pelea pasa por saber cuánto recibiría la Provincia de Buenos Aires si se elimina el tope al Fondo del Conurbano, como pide María Eugenia Vidal ante la Corte. Para el año pasado, la cifra equivale a unos 43 mil millones de pesos, según los funcionarios de Juan Schiaretti. Y para el primer semestre de este año serían unos 25 mil millones. ­Estas cifras son inferiores –o cuando mucho parecidas– a los subsidios nacionales en exceso que recibe la Provincia de Buenos Aires al ser privilegiada en este rubro por el Estado nacional. Por ende, tenderían a compensarse.
Fuente: La Voz del Interior
9Ago/170

Un nuevo galardón a la U.N.C.

Gabriela González grabó una capacitación “on line” sobre las “ondas gravitacionales”. El material estará disponible en la plataforma edX que fue fundada por Harvard y el MIT.

La Universidad Nacional de Córdoba (UNC) formará parte de un selecto grupo de casas de estudios que ofrecen capacitación de acceso libre a través de la plataforma de cursos más prestigiosa del mundo. Y lo hará con la publicación de un curso sobre “ondas gravitacionales” dictado por una de las personas que más sabe de ellas en todo el mundo: Gabriela González.

Esta científica, egresada de la Facultad de Matemática, Astronomía, Física y Computación (Famaf) de la UNC, es una de las personas más requeridas hoy en los ambientes académicos por su participación en el proyecto Ligo, que verificó la hipótesis enunciada hace 100 años por Albert Einstein sobre la existencia de “ondas gravitacionales”.

Entre el lunes último y ayer, de visita en Córdoba para recibir el doctorado honoris causa , González grabó un curso entero, en video, sobre su especialidad.

Y en los próximos meses, luego de que el material sea editado y trabajado por expertos de la UNC, se “subirá” a la plataforma edX (www.edx.org) un sitio fundado por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y la Universidad de Harvard, para hospedar cursos en línea de nivel universitario. No cualquier casa de estudios es aceptada por ese consorcio que reúne a varias de las mejores universidades del mundo.

Un honor

Ayer, en diálogo con La Voz , Gabriela González señaló que “es un honor poder contribuir con la Universidad Nacional de Córdoba en este proyecto de capacitación de acceso público y gratuito”.

Contó que es su primera experiencia en el dictado de un curso con esta modalidad, y que una de las cosas que la llevaron a aceptar el desafío es que “en la plataforma edX hay muy pocos cursos en idioma español”.

Precisó algunos contenidos de la capacitación: “Hablaremos de la teoría de Einstein sobre las ondas gravitacionales, de las fuentes astrofísicas que producen estas ondas, de los detectores que se han utilizado para el proyecto Ligo y del futuro de este campo de estudio”.

Las autoridades del Campus Virtual de la UNC informaron que el curso tendrá una duración de cuatro semanas, con módulos cortos, con tutorías y consultas en las que colaborarán docentes conocidos por González.

El acceso será público y gratuito, pero quienes deseen que se les certifique el cursado deberán abonar un monto para la gestión y la elaboración del diploma.

Cuando se le consultó a González sobre la distinción que recibirá mañana, respondió: “Es un honor grandísimo recibir el doctorado honoris causa de mi universidad: me emocioné cuando recibí la noticia y seguramente voy a emocionarme el jueves”.

Doctorado “honoris causa” y disertación. En la actualidad, Gabriela González es profesora de Física y Astronomía en la Universidad de Luisiana (Estados Unidos), pero obtuvo su licenciatura en Física en la Famaf. Mañana, luego de la distinción, brindará una conferencia abierta.

Fuente: La Voz del Interior

26Jul/172

El populismo es el germen de la tiranía

Por Roberto Cachanosky

Voy a empezar esta nota con una frase que va a escandalizar a más de uno: el endiosamiento del voto ha destruido la república y los derechos individuales, llevando a los países a la pobreza y la tiranía.

¿Por qué semejante frase? Es que los políticos, periodistas e “intelectuales” de izquierda han tomado el cuidado de resaltar la palabra democracia y ponerla por encima de la república. Al mismo tiempo, para ellos democracia significa que el que más votos tiene recibe el poder para hacer lo que quiere. Recuerdo a Cristina Fernández diciendo en 2008, cuando se produjo la crisis con el campo, que a pesar de tener el 45% de los votos, iba a mandar el proyecto de la 125 al Congreso como si su decisión fuera un favor que su graciosa majestad le otorgaba a los plebeyos en vez de un mandato constitucional.

Como he dicho en otras oportunidades, la democracia se ha transformado en una competencia populista, es decir, teniendo en cuenta que el poder se consigue no por la fuerza de las armas como hacían los antiguos reyes, sino por la cantidad de votos, el truco para ganar la competencia populista consiste en obtener la mayor cantidad de votos. Para eso lo primero que hacen los populistas es dividir a la sociedad (lo que hoy se conoce como grieta) y convencen a la gente que unos son pobres porque otros son ricos, por lo tanto, si lo votan al político populista, él hará justicia quitándole a los ricos para darle a los pobres.

En términos económicos el político populista trata de maximizar la cantidad de votos que va a recibir con un costo menor de los votos que va a perder por prometer aumentarle la carga tributaria a un sector reducido de la sociedad. Esquilman a un 20% de los votantes para repartir el fruto del robo legalizado entre el 80% de los que reciben los recursos del robo legalizado.

La cuenta que hacen es: ¿cuánto me cuesta en pérdida de votos aumentarle la carga tributaria a un sector de la población y cuántos votos gano repartiendo el dinero ajeno? ¿A qué sector de la población puedo expoliar perdiendo pocos votos para financiar mi política populista y repartir ese dinero ajeno entre una mayoría amplia?

Por eso es importante para el populista destruir el concepto de gobierno limitado e instalar la idea que el voto mayoritario da derecho a violar los derechos individuales de sectores minoritarios. Si tengo más votos no tengo límites, y si el Congreso o el Judicial me ponen límites entonces los otros poderes se están levantando contra la voluntad popular que es “sagrada”.

La realidad es que en una república la voluntad popular no es sagrada. Una mayoría circunstancial no tiene derecho a violar los derechos individuales de una minoría, por más minoritaria que sea esa minoría. En una sociedad libre, el voto solo sirve para elegir a un administrador que temporariamente manejará la cosa pública pero con poderes limitados, entendiendo por poderes limitados que el monopolio de la fuerza que se le otorga no puede ser utilizado para violar los derechos a la vida, la libertad y la propiedad.

Por eso los populistas son enemigos de una sociedad libre. Porque el poder limitado les impediría explotar a un sector de la sociedad en beneficio de un grupo más amplio que le aporte un mayor caudal de votos. Lo primero que tiene que hacer el populista es romper el concepto de límite al gobierno para poder usar el monopolio de la fuerza y violar derechos individuales expoliando a aquellos que le van a financiar su permanencia en el poder, que no son otros que los contribuyentes.

El primer paso es generar lo que hoy se llama grieta: decir que determinado sector de la sociedad (el sector al que se lo va a explotar impositivamente) es el culpable de que otros sean pobres. Con eso se crea el clima para iniciar la expoliación y justificar el uso del monopolio de la fuerza para violar los derechos de terceros. Una vez abierta la puerta que permite usar el monopolio de la fuerza para violar los derechos individuales en nombre del bien común, ya no hay límites para el populista que termina transformándose en tirano.

Al comienzo la gente lo aplaude, pero a medida que van desapareciendo las inversiones, cae la producción, escasean los bienes y servicios a los que puede acceder la población y aumentan sus precios por el déficit fiscal debido mayor gasto público producto de la redistribución del ingreso, entonces el populista redobla sus críticas a los supuestos conspiradores y aumenta el enfrentamiento. El camino que elige es decir que las cosas andan mal porque hay sectores que conspiran contra el modelo.

Sectores ocultos que buscan perjudicar a pueblo trabajador. Con esto justifican el aumento del uso de la fuerza para violar los derechos individuales, incrementan la presión impositiva, estableciendo controles, regulaciones, etc. El estado va adquiriendo un mayor control sobre la vida de los habitantes para, supuestamente, defenderlos de los enemigos.

Como el sector expoliado se va achicando porque huyen las inversiones, para sostenerse en el poder, el populista tiene que aplicar impuestos a sectores que antes no pagaban. Va ampliando el campo de expoliación impositiva hasta que llega un punto en que buena parte de la población siente el efecto del populismo y el balance de votos ganados y votos perdidos empieza a diluirse.

Cuando la crisis económica llega a límites insospechados y la gente ya no tolera más la situación puede ser tarde y queda presa del populista que se transformó en tirano. Pasó con el Perón de los 40 y 50, con Chávez y Maduro y aquí no ocurrió porque la gente reaccionó a tiempo y le puso un límite al vamos por todo que no era otra cosa que establecer una tiranía. El tirano, que empieza como un simple populista, nunca anticipa su objetivo final de tiranía. No lo hizo Fidel Castro, ni Perón, ni Chávez, ni tantos otros tiranos.

Lo cierto es que ese populismo inofensivo va avanzando hasta generar pobreza, violar crecientemente los derechos individuales y finalizar destruyendo el sistema republicano para establecer una tiranía. El ejemplo chavista con Maduro ahora a la cabeza es el ejemplo categórico al respecto.

En síntesis, a la tiranía se llega con un primer paso: cuando el político enfrenta a un sector de la sociedad con otro sector de la sociedad. Acusa a unos de ser responsables de la pobreza de los otros. El segundo paso es poner la mayoría de los votos por encima de los derechos individuales. El que más votos tiene puede hacer lo que quiere. Es como si la sociedad eligiera a sus propios tiranos. El tercer paso es expoliar a determinados sectores productivos para financiar la “compra” votos vía el gasto público. Y el último paso es llevar al extremo la violación de los derechos de los derechos individuales. Para eso tiene que destruir la república y establecer una tiranía.

Y de las tiranías solo se sale cuando los pueblos se levantan contra el tirano.

Fuente: Economía para todos.

24Jul/173

¿Se apropia la Nación de nuestros recursos?

Por Prudencio Bustos Argañarás

Tras medio siglo de guerras civiles nuestro país logró en 1853 sancionar, con la sola ausencia de la Provincia de Buenos Aires, una Constitución federal. Ella prohibía expresamente a la Nación el cobro de impuestos indirectos y solo le permitía percibir los directos por excepción, en casos de gravedad institucional y por tiempo limitado. El golpe de estado de Mitre, en 1861, dio por tierra con el sistema federal y pronto la Nación, identificada con la nueva capital, se fue apropiando indebidamente de esas facultades fiscales.

Las leyes de coparticipación federal nacieron con el objeto de devolver a las provincias una parte de lo que la Nación les quitaba ilegalmente, pero el atropello se legitimó y adquirió rango constitucional con la reforma de 1994, al reconocerle esos derechos que se había arrogado, como una “facultad concurrente con las provincias”.

Lo más grave es que esos recursos de los que la Nación se apropia, son destinados en su mayor parte a pagar lujos y extravagancias de la ciudad capital. Ya en la década de 1980 más de la mitad del presupuesto nacional se consumía dentro de los límites de la ciudad de Buenos Aires, en donde vive el 7,5% del total del país. El gasto nacional per cápita en ella quintuplicaba al de Córdoba y la Municipalidad porteña pagaba apenas el 40% de los servicios que recibía, con el agravante de que en su territorio (el 0,007% de nuestra superficie continental) se absorbía el 70% del producto bruto industrial.

Durante la “década ganada” la situación se agravó notoriamente. El presupuesto de 2007 destinó al “interior”, en donde vive el 92,5% de los argentinos, el 41% de los recursos. El 59% restante fue a parar a donde habita el 7,5%. Ese mismo año, lo recaudado por el gobierno nacional –el 25,4% del producto bruto interno, que sube al 37,2% si se computa el impuesto inflacionario– se distribuyó de tal manera que cada porteño recibió 5,6 veces más que cada cordobés y tres veces más que el promedio nacional.

Al año siguiente la distribución global de fondos recaudados por la Nación (coparticipación más subsidios), alcanzó un nuevo récord: la ciudad de Buenos Aires absorbió el 73,5%, es decir 16.355 millones de pesos. Limitando los valores a los subsidios que distribuía graciosamente Julio de Vido, la Capital embolsó ese año 5.375 pesos por habitante, 116 veces más que los cordobeses y los sanluiseños, que recibieron 46 y 45 pesos per cápita respectivamente. A partir de entonces dejamos de tener estadísticas confiables, pero si ese porcentaje se proyecta a 2014, en que la presión impositiva llegó al 38% del PBI y la participación del estado nacional al 21,6%, la distorsión alcanzó dimensiones monstruosas.

Esa realidad, que de suyo implica la destrucción del federalismo fiscal –condición sine qua non del federalismo político–, sumada a la distribución caprichosa e inequitativa de los recursos que la Nación se guarda para sí, fue creando un abismo entre los niveles de desarrollo de la Capital y del resto del país.

En 2010 dicha ciudad –reitero que con el 0,007% del territorio y el 7,5% de la población– acumulaba el 25,67% del Producto Bruto Geográfico (PBG), que calculado per cápita en pesos de 1993, alcanzaba allí a $23.000, mientras que el promedio nacional era de apenas 7.100.

El presupuesto de 2011 destinaba a la Capital, en concepto de coparticipación y leyes especiales, $38.726 por habitante, a Santa Fe le asignaba 8.457, a Mendoza 8.124, a Córdoba 8.109 y a Misiones 7.704. En otras palabras, para el gobierno nacional un porteño valía entonces 4,56 veces más que un santafesino, 4,76 veces más que un mendocino, 4,77 veces más que un cordobés y cinco veces más que un misionero.

Ese año el poder central concentró el 84,4% de los recursos públicos recaudados, dejando al conjunto de las provincias y municipios el 15,6% restante. Ello a pesar de lo dispuesto por la ley 23.548, según la cual las provincias deben recibir no menos del 54,66% de la masa coparticipable. En el artículo 7° ordena que “el monto a distribuir a las provincias, no podrá ser inferior al 34% de la recaudación de los recursos tributarios nacionales de la administración central, tengan o no el carácter de distribuibles por esta ley”.

A ello deben sumarse los recursos que el gobierno nacional sustraía anualmente a las provincias mediante sucesivas detracciones de la masa coparticipable neta (15% para el sistema de jubilaciones y pensiones y el Fondo Compensador de Desequilibrios Fiscales, 11% del IVA, 36% del impuesto a las ganancias, 70% de los monotributos y 70% de los impuestos a los créditos y débitos bancarios). Para 2014 se estimaba en 130.000 millones de pesos.

En el presupuesto de ese año la distribución geográfica de los gastos del estado nacional (inversiones en obras públicas o gastos de capital, más gastos corrientes) exhibía otro grosero agravamiento de los privilegios de la ciudad de Buenos Aires. Medidas las asignaciones por habitante, por cada porteño el gobierno nacional erogaría  $90.915, por cada mendocino 12.898, por cada jujeño 12.291, por cada cordobés 11.266 y por cada misionero 10.064. En otras palabras, un habitante de la ciudad más rica recibió 7 veces más que un mendocino y que un jujeño, 8 veces más que un cordobés y 9 veces más que un misionero.

El gobierno actual muestra claras señales de querer corregir estas aberrantes distorsiones, pero no debe reducirse a gestos de generosidad por parte del presidente, sino lograr una reversión profunda de este sistema fiscal perverso que permite que una ciudad viva en la opulencia a expensas del resto del país. Por ello cobran inusitada actualidad las palabras de Juan Bautista Alberdi, para quien ya en el siglo XIX existían “dos países bajo la apariencia de uno solo: el Estado metrópoli, Buenos Aires, y el país vasallo, la República. El uno gobierna, el otro obedece; el uno goza del tesoro, el otro lo produce; el uno es feliz, el otro miserable; el uno tiene su renta y su gasto garantidos, el otro no tiene seguro su pan”.

Fuente: La Voz del Interior

16Jul/172

El comportamiento irresponsable de la izquierda en el conflicto de Pepsico

Por Maximiliano Bauk

El día 13 de julio se desalojó la planta de PepsiCo en Vicente López de la mano de la policía de la provincia de Buenos Aires, por encontrarse usurpada por un minúsculo número de ex empleados, alrededor de un 12% del total, que exigía la reapertura de una fábrica que no era de su propiedad.

Dos mundos totalmente diferentes fueron visibles este día: el de las instituciones y el de la ley de la selva. Según el primero, la ley debe respetarse independientemente de nuestros gustos o nuestras conveniencias; ante un conflicto, los desacuerdos se resolverán en la Justicia teniendo en cuenta este marco de legalidad. Bajo la lógica del segundo, la ley se respeta o no teniendo en cuenta si el viento sopla a favor o en contra; a partir de allí, el marco legal será utilizado como argumento o bien se convertirá en un simple listado de sugerencias que bien puede ser ignorado.

Vayamos a los hechos. La planta cerrada era propiedad privada, por lo que las causas de su cierre no interesan siempre y cuando cumplan con la ley. Así, de los 535 empleados, 154 aceptaron ser relocalizados en las plantas de Mar del Plata y en el área administrativa en la Ciudad de Buenos Aires, 312 aceptaron indemnizaciones que según el Ministerio de Trabajo son del doble de lo prescrito por la ley del contrato de trabajo y oscilarían entre los 600 mil y los 3 millones de pesos. Quedan al final unos 69 empleados que optaron por usurpar la propiedad ajena, que es un delito.

Ante esto y sumado a la orden judicial que dispuso el desalojo inmediato de la fábrica obstruida, la policía acudió para cumplir con su labor, que se complicó debido a la violencia de los infractores que dejaron como consecuencia a unos quince policías heridos, entre ellos, a una mujer con una fractura expuesta. Pero los manifestantes no eran sólo algunos ex empleados, sino que se encontraban acompañados por políticos de izquierda, de los mismos que sin haber creado un empleo jamás en su vida exigen un salario mínimo de 25 mil pesos y una jornada laboral de 6 horas máximo, quienes paradójicamente se postulan a legisladores aunque no se entiende con qué finalidad lo hacen, teniendo en cuenta que las leyes que potencialmente puedan crear serán dejadas de lado por personajes que, como ellos mismos en esta ocasión, ven en el conflicto una mera oportunidad para brillar. Qué sentido tiene ser el creador de algo que ni uno mismo respeta.

Vayamos un poco más lejos y supongamos que la orden judicial o el derecho de fondo eran injustos. ¿Acaso eso amerita la violencia? No, ante ello existen diferentes mecanismos para solucionar el conflicto, de lo contrario, ¿cuál es el límite?, ¿la guerra civil?

"¡No compren productos de PepsiCo!" gritan ahora los frustrados políticos oportunistas de las desgracias ajenas. Claro, de todas maneras las miles de personas que viven de esta empresa y que quedarían en la calle si su pedido fuera escuchado no serán más que una nueva herramienta de propaganda.

La izquierda dice luchar por los que menos tienen pero, al mismo tiempo, sus propios diputados alientan a quebrar las normas, que son las reglas del juego dentro de las cuales los que realmente ponen lo suyo en juego, su dinero, saben que serán respetados. Sin obediencia a las normas no hay confianza, sin confianza no hay inversiones, sin inversiones no hay generación de empleo y sin generación de empleo nunca terminaremos con la pobreza que padece casi un tercio de los argentinos, así de simple.

Por primera vez en décadas conseguimos un gobierno que como mínimo haga respetar las leyes sin importar los votos que pueda perder al hacerlo. Personalmente, aplaudo esta actitud y les propongo a los legisladores a los que no les guste que presenten un proyecto al respecto, ese sí es su deber.

Fuente: Infobae

14Jul/174

Contradicciones

Carta de lector a La Voz del Interior

(La parte en cursiva no fue publicada)

Leo en el suplemento VOS una nota de Alejandro Mareco sobre la muerte de Jorge Marziali, ocurrida en Santiago de Cuba después de un recital. Nos cuenta el autor de la nota que en su última presentación, Marziali le cantó a la libertad y a la justicia y que le rindió homenaje a Ernesto Che Guevara, al que bautizó como “el niño de la estrella”.

Lo leí varias veces para convencerme de que no había entendido mal y luego de verificar que no había error, comencé a formularme algunas preguntas. ¿Puede haber mayor contradicción que cantarle a la libertad en Cuba exaltando la imagen de un asesino serial que ayudó a construir allí mismo una monarquía dinástica, que desde hace más de medio siglo tiraniza a su pueblo y lo sucumbe en la miseria después de haberle arrebatado todas sus libertades? ¿A qué clase de justicia se le canta enarbolando la efigie de alguien que mataba a sangre fría a sus semejantes, sin juicio ni defensa, por pensar diferente o por ser homosexuales?

Nunca terminaré de entender cómo funciona el doble patrón de moral de quienes se proclaman defensores de la democracia y de los derechos humanos y enemigos de las dictaduras, y al hacerlo exhiben como modelos a dictadores que atropellaron y atropellan aún los derechos humanos de todo un pueblo, luego de haber instaurado una brutal dictadura de partido único, en la que disentir con el gobierno se paga con la cárcel o la muerte.

El mundo civilizado enfrenta hoy una brutal embestida de grupos terroristas que matan a personas inocentes en cobardes atentados. Y en Argentina, hay personas que evocan con añoranza ese mismo terrorismo que padecimos años atrás y rinden pleitesía a quienes ejecutaron esos monstruosos crímenes. Pero ¿qué digo? Si hasta hace poco era ministro de Relaciones Exteriores un terrorista que en 1975 puso una bomba en un bar, asesinando a varias personas, y ahora se presenta de candidato a senador en la provincia de Buenos Aires.

Decía Albert Einstein que la locura consiste en repetir una y otra vez las mismas acciones esperando resultados diferentes. ¿No aprenderemos nunca?

Prudencio Bustos Argañarás