A Decir Verdad Espacio de reflexión histórica y política

2Jul/151

Para comprender el problema de Grecia

Por Emilio Martínez.

La ruina de Grecia es una historia plagada de engaños, despilfarros, irresponsabilidad política y una gran hipocresía social

Grecia no sólo es un país quebrado, sino una de las economías más pobres y menos desarrolladas de Europa desde hace décadas. Y ello, pese a seguir, curiosamente, los dictados de la izquierda radical, puesto que el Estado heleno se ha caracterizado por ser uno de los más intervencionistas de Europa (ocupaba el puesto 100 del ranking mundial sobre facilidad para hacer negocios cuando estalló la crisis del euro) y con uno de los mayores niveles de gasto público.

Y es que, el origen de la tragedia griega, muy al contrario de lo que defienden Syriza o Podemos, no radica en la pretendida austeridad, sino en su desbocado e insostenible sector público. Grecia fue el país de la UE que más aumentó su gasto público real (un 80% entre 1996 y 2008) y su deuda pública (un 400% superior a sus ingresos públicos en 2011) durante los felices años de la burbuja crediticia. Pero estas grandes cifras, siendo relevantes, se tradujeron en hechos muy concretos, cuya realidad ocultan hábilmente partidos como Syriza en Grecia o Podemos en España.

A continuación, se resumen las diez grandes vergüenzas de Grecia que la izquierda europea se niega a reconocer. La ruina helena es una historia llena de mentiras, despilfarros y una enorme hipocresía.

  1. Mintieron sobre el déficit público

Lo primero que cabe señalar es que los políticos griegos ocultaron su déficit público real durante años. Cuando el nuevo gobierno de Atenas llegó al poder en 2009, se encontró un agujero fiscal equivalente al 14% del PIB, frente al dato oficial del 3,7% comunicado a Bruselas.

De un día para otro, el déficit pasó de 7.000 a cerca de 30.000 millones de euros, casi cuatro veces más. Este manifiesto engaño evidencia la enorme irresponsabilidad política de los distintos gobiernos griegos.

  1. Atenas recurrió a la banca de inversión

La izquierda carga constantemente contra los mercados, en general, y la malvada banca de inversión, en particular, pero olvidan que su admirada Grecia recurrió a los financieros de Wall Street para ocultar sus desastrosas cuentas públicas.

El anterior Gobierno presidido por Yorgos Papandreu reconoció que Grecia mintió en las cifras de déficit y deuda para entrar en el euro y, por tanto, ofreció datos falsos hasta 2009, valiéndose, entre otros, de los servicios de Goldman Sachs. A este respecto, cabe señalar que el hoy presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, dirigía las operaciones de Goldman en Europa en 2002, cuando Grecia inició sus fraudulentas operaciones de ingeniería financiera.

  1. El Estado causó la quiebra de la banca

Otra verdad incómoda es que, en el caso de Grecia, la quiebra de la banca fue responsabilidad directa del Estado heleno, no al revés. Las entidades financieras se cargaron de deuda pública helena durante los años de la burbuja para financiar el enorme y suntuoso gasto de los distintos gobiernos. Por ello, la banca griega entró en quiebra cuando se aplicó una quita del 50% sobre los bonos helenos en manos de los acreedores privados en 2011, tras acordar el segundo plan de rescate con la troika.

Posteriormente, Europa tuvo que inyectar dinero extra para salvar los depósitos de Grecia. Es decir, los depositantes griegos fueron rescatados con el dinero de los contribuyentes europeos a través de la troika, después de que la insolvencia de Atenas arrastrara a la banca nacional a la quiebra.

  1. Vida a todo tren, pero con el dinero de otros

Durante la burbuja, Grecia vivió muy por encima de sus posibilidades reales, recurriendo a una ingente deuda pública para poder financiar ese insostenible nivel de gasto. Más de la mitad de la economía griega dependía, de una u otra forma, del maná estatal, creando así una gran estructura clientelar a base de enchufes, corrupción y subvenciones. Algunos ejemplos:

Durante años, y pese a tener un PIB per cápita muy inferior al de España, el salario mínimo en Grecia era un 50% superior.

Durante décadas, cuando un partido llegaba al poder enchufaba a gente en el sector público a cambio de su voto, acrecentando de forma insostenible la plantilla estatal.

El Hospital Evagelismos, uno de los principales de Atenas, por ejemplo, llegó a tener en nómina a 45 jardineros para cuidar de las cuatro macetas de su entrada; algunos organismos públicos contaban con 50 conductores por cada coche; un antiguo ministro de Agricultura creó una unidad no contabilizada que daba empleo a 270 personas para digitalizar las fotografías de las tierras públicas griegas, sin que ninguno de los contratados tuviera experiencia en fotografía digital, ya que eran carteros, peluqueros, agricultores y, en general, afiliados del partido…

El gasto en educación, sanidad y política social fue, de lejos, el que más aumentó hasta el estallido de la crisis de deuda, superando el 31% del PIB en 2012.

Además, Grecia, el gran referente de la izquierda radical, era el país de la UE que más dinero destinaba a gasto militar antes de la crisis, con una media superior al 4% del PIB.

  1. Exceso de funcionarios e ineficiencia

El empleo público es, sin duda, uno de los grandes paradigmas del despilfarro griego.

– Durante la burbuja, Atenas ni siquiera sabía cuántos empleados tenía en nómina: los sindicatos estimaban unos 700.000, mientras el Gobierno hablaba de 800.000; pero, sumando los contratos temporales, la cifra superó el millón de personas en 2007, equivalente al 10% de la población y a casi el 20% de la fuerza laboral del país.

– Ganaban una media de 1.350 euros mensuales, superando el sueldo medio existente en el sector privado. Pero lo relevante es que la ganancia real de los empleados púbicos era muy superior: además de cobrar dos pagas extra, recibían pluses y remuneraciones adicionales aduciendo todo tipo de excusas, como llegar al trabajo en el horario previsto, presentarse correctamente vestido, usar ordenador o hablar idiomas. Los guardas forestales, por ejemplo, recibían un plus por trabajar al aire libre.

– Sumando todas las extras, los funcionarios de Grecia llegaron a ganar de media más de 70.000 euros al año frente a los 55.000 euros de Alemania.

– Asimismo, los funcionarios también disfrutaban de una pensión vitalicia de 1.000 euros mensuales para las hijas solteras de empleados fallecidos, entre otros muchos privilegios y prebendas.

– Grecia tenía cuatro veces más profesores que Finlandia, el país que mejor nota saca en el Informe PISA de calidad educativa, pero esa superpoblación de docentes sólo le ha servido para estar entre los países europeos con peor nivel en casi todas las pruebas de Enseñanza. Muchos griegos que envían a sus hijos a las escuelas públicas tienen que contratar luego profesores particulares de refuerzo.

– Otro dato curioso es que su Sanidad pública era de las que más invertía en suministros, superando la media de la UE, sin que los griegos sufrieran más enfermedades que el resto de europeos. ¿Razón? Uno de los muchos escándalos destapados durante estos años es que era tradición entre médicos y enfermeras salir de los hospitales cargados con todo tipo de material higiénico y sanitario…

  1. Empresas públicas, el culmen del despilfarro

Sin embargo, más allá del desproporcionado número de funcionarios, sus suculentos sueldos o la grave ineficiencia de los servicios públicos, el culmen del despilfarro era su sobredimensionada estructural estatal a base de cientos de empresas, organismos y entidades inútiles. Basta señalar algunos ejemplos para percatarse de dicho despropósito:

El sueldo medio en la Renfe griega llegó a superar los 70.000 euros al año, incluyendo las profesiones de baja cualificación. Sus ingresos operativos apenas rondaban los 100 millones al año, mientras que sus gastos alcanzaban los 700 millones.

“Hace veinte años, un próspero empresario llamado Stefanos Manos, nombrado después ministro de Finanzas, señaló que sería más barato meter a todos los pasajeros de los ferrocarriles griegos en taxis: sigue siendo verdad”, tal y como detalla Michael Lewis en su libro Boomerang: Viajes al nuevo tercer mundo europeo, publicado por Deusto, en donde explica buena parte de los desmanes helenos cometidos durante la burbuja.

El presupuesto del metro de Atenas rondaba los 500 millones de euros al año, mientras que los ingresos en taquilla apenas alcanzaban los 90 millones.

Grecia también creó un comité para gestionar el Lago Kopais, a pesar de que se secó en 1930.

Tras el rescate de la troika, Atenas anunció la eliminación o fusión de 75 organismos públicos en los que trabajan más de 7.000 personas y que, anualmente, recibían 2.700 millones de euros en subvenciones (unos 386.000 euros por cada empleado).

  1. Jubilación de oro

Hasta el estallido de la crisis, los griegos se podían jubilar con poco más de 61 años, cobrando casi el 96% de su sueldo, siendo uno de los sistemas de pensiones públicas más generosos (e insostenibles) de la UE.

Pero es que, además, en Grecia existían cerca de 600 categorías laborales que, alegando motivos de salud, podían optar a la jubilación anticipada, establecida en 50 años para las mujeres y 55 para los hombres. Y entre estos últimos beneficiados había todo tipo de profesiones, desde peluqueros hasta trompetistas, flautistas, cocineros, masajistas e incluso presentadores de televisión, entre otros.

Precisamente por ello, los griegos disfrutaban de la mayor esperanza de vida tras la jubilación, y no porque vivieran más, sino porque se jubilaban mucho antes. En concreto, mientras la media de la OCDE es de 18,5 años tras el retiro (en España es de 17,9), los helenos gozaban de más de 24 años de plácida existencia tras la jubilación, a base, eso sí, de pedir prestado un creciente volumen de dinero a los mercados en forma de deuda pública.

Además, el control sobre la gestión de las pensiones era inexistente. Durante la crisis, se han detectado miles de familias que cobraban jubilación años después de que fallecieran sus titulares o prestaciones de desempleo sin tener derecho a ello.

  1. Sobornos y evasión fiscal

Grecia también destaca por liderar todos los indicadores de evasión fiscal a nivel europeo. Antes de la crisis, uno de cada cuatro trabajadores no pagaba nada en impuestos, de modo que las arcas públicas dejaban de ingresar entre 15.000 y 20.000 millones de euros al año.

Prueba de ello es que, antes de la crisis, menos de 5.000 contribuyentes griegos, en una población total de casi 12 millones, reconocían cobrar más de 100.000 euros al año. Lewis, por ejemplo, explica en su obra que dos tercios de los médicos privados no pagaban ni un euro de impuestos, ya que declaraban unos ingresos de menos de 12.000 euros al año, el umbral mínimo para empezar a tributar.

Además, los sobornos estaban a la orden del día. Algunos estudios señalan que los griegos se gastaban unos 800 millones de euros al año en mordidas para evitar el pago de multas o para que los funcionarios hicieran la vista gorda, incluyendo los inspectores fiscales. Por poner tan sólo un ejemplo, el Ministerio de Hacienda despidió hace escasos años a 70 funcionarios con un patrimonio inmobiliario medio de 1,2 millones, cuando su sueldo no superaba los 50.000 euros.

Otro dato llamativo es que la proporción de autónomos en Grecia era también de las más altas de la UE, y no porque fueran especialmente emprendedores, sino por la facilidad de ocultar ingresos al Fisco. Por si fuera poco, en años electorales, como 2009, la recaudación bajaba de forma muy sustancial (hasta el 30%), con independencia de cómo evolucionara el PIB, ya que los políticos, sobre todo a nivel local, solían perdonar el pago de impuestos como forma de comprar votos.

  1. Deuda pública desbocada

Como consecuencia, toda esta borrachera de gasto y despilfarro estatal se financió emitiendo deuda. Grecia fue el país que más recurrió a la deuda pública durante la época de burbuja y, por ello, su factura anual en el pago de intereses superó, hasta el segundo rescate a Grecia, el 12% de los ingresos públicos (en 2011, antes del rescate alcanzó, el 17%), mientras que en Alemania dicha factura se ha mantenido estable en el 6% de todos los ingresos públicos.

  1. Pueden pagar, pero no quieren

Syriza y Podemos reclaman ahora una nueva quita soberana, pese a que el Estado heleno se endeudó voluntariamente para cometer todos los excesos descritos anteriormente, en lugar de que Grecia asuma su responsabilidad y pague lo que debe.

Aunque muchos dicen que es imposible, lo cierto es que, según el Banco Central Europeo (BCE), Atenas posee una enorme cartera de activos públicos, cuyo valor estimado asciende a 300.000 millones de euros, incluyendo empresas, infraestructuras, acciones, participaciones, suelo y todo tipo de bienes inmuebles. Además, Grecia también podría vender islas, playas, oro y hasta monumentos si es necesario con tal de cumplir sus compromisos y evitar el doloroso estigma de la quiebra y posible salida del euro.

Pero ni siquiera haría falta llegar tan lejos: si Atenas redujera el peso del Estado a la mitad (unos 60.000 millones), con la consiguiente privatización de pensiones, sanidad y educación, y vendiera el 50% de sus activos públicos (otros 100.000 millones por lo bajo) su deuda quedaría reducida al 70% del PIB; ello, unido a un compromiso serio de equilibrio presupuestario (déficit cero) y a un ambicioso plan de reformas para liberalizar la economía y bajar impuestos, permitiría reducir aún más su endeudamiento a medio plazo por la vía del crecimiento económico. Grecia puede pagar, lo que pasa es que no quiere y, por lo tanto, todo apunta a que no lo hará.

Fuente: Libremercado.com

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12Jun/132

La debacle del modelo

Por Edgardo Civit Evans

Cuatro temas preocupan a los argentinos: inseguridad, inflación, pérdida del empleo y corrupción. El Gobierno no habla de ellos.

Inseguridad. Más de 3.500 crímenes anuales; 2.000.000 de robos; 7.500 muertos en autos y 12.000 heridos; 600 violaciones; desaparecidos (sobre todo mujeres). Damnificados no denuncian asaltos menores (estéreos, ruedas). No obstante, inseguridad es una "sensación", sostiene el oficialismo.

Inflación. El ministro de Economía se negó a opinar sobre inflación. Su "yo me quiero ir" es patéticamente demostrativo. Oscila entre el 25 y el 30% y desde hace 4 años nos coloca entre las 5 naciones más inflacionarias. Las cifras del Indec, 3 veces menores, resultan risibles para analistas, e increíbles para la gente.

Pérdida del empleo. Desaparecieron 400.000 puestos de trabajo. Recesión. Retracción del 48% de venta de propiedades. El 52% de los jóvenes entre 18 y 25 años no estudia ni trabaja.

Deuda pública. Sigo los lineamientos del Foro de la Deuda Pública y del licenciado Héctor Luis Giuliano, estudioso del tema hace más de 20 años.

La deuda pública del Estado está formada por la externa e interna. Es fiel reflejo de la grave situación argentina. El Estado gasta más de lo que recauda. Nada le alcanza. Se acreditaron ilícitos para generar deuda externa ilegítima, que los gobiernos ratificaron y pagaron. En YPF se probaron más de 500 delitos para causar endeudamiento espurio. Néstor Kirchner, cuando cancelo U$S 8.900 millones al FMI sostuvo que constituía un acto de soberanía. No dijo que pagábamos el 4%. A Venezuela le abonamos tres veces más, 13% anual. Y seguimos siendo socios del FMI.

La última información del Ministerio de Economía (junio de 2012), señalaba que la deuda externa era de U$S 194.000 millones; U$S 182.700 millones por deuda performing o regularizada, y U$S 11.200 millones por títulos en manos de bonistas que no entraron en el megacanje de 2005, ampliado en 2010.

No computan tres importantes rubros: 1) la capitalización de intereses de algunos bonos, 2) el ajuste de bonos en pesos actualizados por variación de precios (CER), y 3) los pagos mediante valores ligados al Producto Bruto Interno (VLPBI). Entre capitalizaciones y ajustes, el incremento de la deuda reestructurada desde 2005 a 2014 será de U$S 40.000 millones más. Los intereses hasta 2045 superarán los U$S 70.000 millones. Durante 2013 deberían pagarse U$S 10.300 millones; U$S 30.000.000 diarios, U$S 1.200.000 por hora (promediados).

La deuda pública indirecta es de empresas como YPF, Aerolíneas y otras. No existen datos oficiales sobre el monto total. Aerolíneas tendría un pasivo de U$S 1.500.000 diarios, y desde su estatización U$S 3.000.000.0000. YPF poseería un endeudamiento de U$S 9.000 millones. Repsol reclama U$S 10.000 millones. Los costos de exploración y explotación superarían para los próximos 5 años U$S 25.000 millones.

Banco Central. El Estado le debía al 31 de marzo de 2013 U$S 64.000 millones: U$S 39.100 millones para pagar deuda externa contra entrega de Letras intransferibles a 10 años de plazo, y U$S 25.000 millones por Adelantos Transitorios.

Según el licenciado Giuliano, el Estado no tiene capacidad para devolver esos fondos, ni recursos para atender los vencimientos de deudas. De las supuestas reservas por U$S 40.000 millones deben restarse U$S 7.600 millones por encajes en moneda extranjera depositados en el BCRA, y préstamos de otros bancos centrales por U$S 4.000 millones. Quedarían U$S 29.000 millones. Deduciendo obligaciones del BCRA por U$S 21.200 (Lebac/Nobac mediante las cuales se financia pagando el 15% anual) las reservas netas quedarían en U$S 7.700 millones. La base monetaria (circulante) carece de respaldo porque superaría los U$S 60.000 millones.

Anses - Fondo de Sustentabilidad. No es dinero del Estado sino administrado por éste. Al 30 de octubre de 2012 del total de $ 227.200 millones, el 60% fue prestado al Estado, $ 163.320 millones, para solventar deuda pública, subsidios y gastos incalificables, como fútbol, automovilismo, créditos blandos a empresas estatales y privadas; a gobiernos deficitarios; a concesionarias de la época de Menem, como la ferroviaria de la tragedia de Once, etc.

Esta deuda se licua mediante tasas de interés negativas con perjuicio para Anses. Ejemplo, el Plan Procrear para financiar viviendas al 2% anual. Y mientras el Gobierno incrementa el gasto público en clientelismo prebendario, Anses demora el pago de sentencias por ajustes de haberes a jubilados y niega el 82% móvil. Les permite ganar tiempo por una "solución biológica". Con el tiempo los jubilados mayores se van muriendo. ¿Y los derechos humanos para jubilados?

El BCRA y la Anses no serían los únicos acreedores del Estado. Estarían la AFIP, el Fondo de Reconstrucción Empresaria (FFRE), Lotería Nacional y Casinos, PAMI. El Banco de la Nación tendría prestados al Estado el 40% del total de su cartera de créditos. Deben adicionarse las obligaciones de las provincias y municipios. Buenos Aires acumula compromisos por $ 60.000 millones. Hay deudas sometidas a tribunales internacionales, como el Ciadi, con reclamos por U$S 20.000 millones, y con organismos como el Club de París por entre U$S 6.000 y 9.000 millones.

Hold houts. Si las sentencias fueran a favor de los hold houts, que no aceptan quitas en sus acreencias, generarían un problema que podría hacer colapsar el esquema de la deuda pública externa, por aplicación del sistema del "acreedor más favorecido". Retrotraería la situación a los canjes de 2005 y 2010. Podrían beneficiarse quienes ya cobraron porque nuevas sentencias los equipararían a los acreedores mejor pagados.

Ante la posibilidad de sentencias adversas, los Credit Default Swap para Argentina están en 3.000 puntos. Aumentaron 700 unidades en 30 días.

En 4 años se fueron U$S 30.000 millones, estimándose en U$S 250.000 el total en el exterior. Por desconfianza, grandes empresas, como las brasileñas Petrobras y Vale; las francesas Electricité de France, Lyonaisse de Saux, etc; abandonaron el país. Posibles inversiones extranjeras (Hewlett Packard, Chevron,) desistieron de hacerlo. Se instalaron en Brasil, Chile, Perú o Colombia. Del total de inversiones en 2012 para América Latina ingresaron a Argentina sólo el 0,2%.

La Argentina durante años fue potencia mundial. Exportaba cereales, ganado, alta tecnología, energía, gas, petróleo. Ahora sólo es importante la exportación de soja. E importa energía y combustibles por U$S 15.000 millones anuales.

La deuda, inflación, falta de inversión nacional y extranjera, recesión, llevaron al gobierno a un blanqueo que premia al especulador y castiga al contribuyente cumplidor. Con el blanqueo, ¿por qué los bonos pagarán el 4% de interés cuando Chile consigue dinero más económico sin el riesgo de que ingresen capitales provenientes de presuntos ilícitos?

Los argentinos difícilmente traigan dinero del exterior. No hay confianza por falta de seguridad jurídica. Estatiza y no indemniza. No paga los bonos adeudados, ¿devolverá los nuevos? De país productor y exportador ingresaremos al grupo de naciones que sobreviven del dinero de dudoso origen.

Tras 10 años en el gobierno, pierde sentido hablar del "modelo", cuyo fracaso queda demostrado con los números y hechos expuestos, a pesar de un contexto internacional altamente favorable para nuestras exportaciones.

Espero debatan estas cifras. Aunque si el ministro Lorenzino no habla de inflación y dice que el dólar no le importa a nadie, dudo lo hagan sobre temas tan preocupantes.

Fuente: Diario Los Andes de Mendoza

14Jun/121

¡No engañen a la Presidente!

Por Domingo Cavallo

Esta es la reflexión que me vino a la mente luego de escuchar las presentaciones de Diego Bossio y Axel Kiciloff y el discurso de la Presidente.

28May/123

Un paisito empresitas raquíticas

Por Adrián Simioni

Escrito en Malos pensamientos el 28 de Mayo de 2012

En una sociedad sin partidos políticos de peso que se animen a defender en forma abierta a la empresa privada, el discurso políticamente correcto sólo da permiso para hablar bien de las Pyme (las pequeñas y medianas). El problema es que hay cuestiones en las que el tamaño sí importa.