A Decir Verdad Espacio de reflexión histórica y política

12Nov/170

Julio tiene mucho para decir

Por Edgardo Moreno

La investigación de la corrupción es incipiente. Acaso también los jueces temen las cosas que julio pueda contar. Aunque ahora ya sea un simple meme, esa estrella fugaz que la urgencia mediática bautizó en estos días como “la cheta de Nordelta” es una cirujana plástica que no conoce a Richard Dawkins.

Dawkins es un teórico de la Universidad de Oxford que hace más de cuatro décadas inventó la palabra meme. Es un neologismo para identificar la unidad mínima de información cultural.

Es como el gen para la biología. Una información memorable en el más breve formato.

Pero lo que es memorable depende de las audiencias.Para la sociología de barricada que azotó al país en los últimos años, la breve historia de Cinthia Solange Dhers, la cirujana en cuestión, es una tomografía de los prejuicios de clase que animan a buena parte del país. Para la política del país real, en cambio, el recuerdo que hizo historia fue el de Alessandra Minnicelli, la esposa de Julio De Vido.

Minnicelli se acordó con amargura de la frase con que Cristina Kirchner se lavó las manos evitando ponerlas en el fuego por su exministro. Puede pensarse que es sólo un despecho más. El problema es que agregó una advertencia: Julio tiene mucho para contar.

Ante la amenaza de esa información memorable, de una secuencia de breves historias que develen la trama de un país más oscuro que la piscina de Nordelta, a Minnicelli le comenzaron a llegar pedidos de visita que incluyen a la primera línea del peronismo preocupado con su rencor. Una delación desesperada sería la estética moral y visual menos favorable.

Quienes fueron los dueños del poder en el pasado reciente se cruzan entre sí miradas recelosas por la intensa presión social que despertó a los jueces federales de su molicie.

El camino de investigación y castigo de los hechos de corrupción perpetrados es, sin embargo, incipiente. Acaso porque también muchos jueces y fiscales tienen sus temores personales sobre las cosas que Julio pueda contar.

Legisladores de Córdoba han señalado el contraste con lo que ocurre en Brasil, donde ya se dictaron 177 condenas tras el estallido del caso Lava Jato.

La presión por la transparencia de los asuntos públicos es un signo de los tiempos actuales.

Xi Jinping, el hombre más poderoso de China, ha conseguido en el último congreso del Partido Comunista que su doctrina sea elevada a los altares donde reposa el legado de Mao Tsé Tung.

Ha llegado hasta allí un lustro después de prometer una limpieza a fondo de la gigantesca burocracia china. Xi Jinping anticipó que pisaría las cabezas de los tigres y de las moscas. De los grandes funcionarios que se corrompieron con el vuelco al capitalismo. Y también de los más pequeños.

Más del uno por ciento de los miembros del PC Chino han sido sancionados desde entonces: más de un millón de funcionarios.

Zhou Yongkang es el dirigente más notorio que terminó en prisión. Integraba la mesa chica del Partido Comunista. Dirigió la compañía de petróleo y gas más importante. Fue el ministro de seguridad durante los Juegos Olímpicos de 2008.

El corresponsal español en Beijing, Javier Borrás, lo explica de este modo: “Durante varias décadas, la legitimidad del poder autoritario en China estuvo ligada al crecimiento económico. La mentalidad imperante era mirar a otro lado si, gracias a eso, todo el mundo se hacía un poco más rico. Ahora, cuando la economía ya no crece tanto, los dirigentes chinos deben justificar su presencia en base a un virtuosismo que los sitúe como los mejores preparados para dirigir el país”.

Xi sabe que tanto la corrupción como el estancamiento económico fueron factores muy importantes en la caída de la Unión Soviética. Su campaña pretende demostrar que se puede ser efectivo contra la corrupción sin necesidad de un liberalismo político”.

Huelga aclarar que China no es una democracia. No hubo sólo una vasta lucha contra la corrupción, sino una gigantesca purga política de los dirigentes que en el futuro podrían amenazar al poder actual. Ese es curiosamente el argumento que utiliza en Argentina el sector político sobre el cual llueven las denuncias de corrupción.

Todos los casos, desde Milagro Sala hasta Amado Boudou, son purga política. Todos los políticos presos son denominados presos políticos. Aunque las pruebas de sus delitos comunes estén a la vista.

Ante esa falacia, el país debe afirmarse en el principio inverso al del comunismo chino. Demostrar que el liberalismo político es posible, mientras se es efectivo combatiendo la corrupción.

Fuente: La Voz del Interior

29Oct/172

A cien años de la Revolución Rusa

Por Roberto Azaretto

Hace cien años, la revolución rusa, conmovió al mundo y marcó el siglo pasado. En marzo de 1917, el zar Nicolás II abdica, ante las dificultades, para reprimir las revueltas en la capital imperial de San Petersburgo.

Las tropas se negaron a atacar a los manifestantes y muchos soldados se sumaron a las protestas. Los generalesdijeron al soberano de un régimen autocrático, que era difícil restablecer la disciplina con su permanencia en el trono.

Al día siguiente, el hermano del zar, el Archiduque Miguel, rechazó el trono y la Duma -un parlamento con poderes acotados, surgido de las sublevaciones de 1905- asumió el poder con un gabinete de liberales y socialistas dirigidos por el príncipe Liow.

En 1913, los rusos, celebraron el tricentenario de la dinastía Romanov como autócratas de Rusia. El vasto Imperio había acelerado, desde 1905, un proceso de industrialización y modernización que llevó a Rusia a tener las tasas de crecimiento más altas de ese tiempo, siguiendo un plan reformista a cargo del conde White. Las reformas no alcanzaban al régimen político, que seguía basado en el absolutismo.

El zar emprendió, como parte de los festejos, una gira en ferrocarril por todo el imperio y cuando Lenín, en su exilio de Ginebra, veía, en los noticieros cinematográficos a las multitudes exultantes ante la presencia del emperador, escribió desalentado: "Hay un siglo más de Romanoff en Rusia".

Lenín regresó a su país luego de los acontecimientos de marzo, gracias a los dirigentes del Imperio Alemán. El gabinete de Berlín y el Estado mayor imperial del ejército germano llegaron a la conclusión de que para ganar la Guerra había que lograr la defección de Rusia liberando divisiones para trasladarlas al frente occidental.

A casi tres años de guerra había cansancio ante las bajas, la escasez y las derrotas, pero el nuevo gobierno quería proseguir las operaciones y su ministro de guerra, el socialista Kerensky, lanzó una ofensiva que terminó en un fracaso y deterioró a la nueva administración.

Lenín era un líder comunista, francamente minoritario en la población rusa. Llegado a San Petersburgo inició una campaña de agitación con el lema de paz, pan y tierra y en octubre se hizo con el poder y canceló las elecciones para elegir constituyentes, sabiendo que las perdía.

La Revolución Rusa es una secuela de la guerra mundial, que también, terminó con los tronos del Imperio Alemán, el de los Habsburgo del Imperio Austro Húngaro y el de la dinastía otomana de Turquía y trajo convulsiones revolucionarias en todo el mundo, incluso en nuestro país como la semana trágica y los sucesos de Santa Cruz.

Así comenzó un totalitarismo que gobernó Rusia, convertida en la Unión Soviética, hasta 1989. Un régimen despótico, consolidado luego de una feroz guerra civil de tres años, la muerte por hambre de veinte millones de campesinos, otros millones de disidentes desplazados de sus tierras, por limpiezas étnicas o por ser pequeños propietarios y el cercenamiento de todas las libertades y derechos individuales. Ni siquiera los altos dirigentes del partido comunista estaban a salvo de la cárcel o el asesinato.

En su momento fue saludada con entusiasmo por los que creían que era una revolución fundada en los valores de la libertad, que terminaba con la autocracia zarista.

Otros la defendieron porque creyeron en el presunto igualitarismo que implantarían, terminando con privilegios originados en el nacimiento o en la riqueza.

Algunos, por la indudable contribución a la destrucción de otro totalitarismo siniestro, el nazi fascista, con millones de muertos en defensa, no del comunismo, sino de la "sagrada madre tierra rusa", como lo admitiera el propio Stalin, disimulaban o se negaban a ver los crímenes del régimen que la propia dirigencia soviética reconocería a la muerte del tirano georgiano.

Los ataques a la libertad de los zares fueron poca cosa si los comparamos con las atrocidades del régimen comunista que, luego de la Segunda Guerra Mundial, se extendió por Europa Oriental, avanzó sobre el Asia e intentó -desde su satélite Cuba- subvertir a la América Latina.

El sistema no tuvo éxito económico y se desmoronó ante su fracaso en 1989. Ya Von Mises había advertido, ante la "planificación centralizada" anunciada por Lenín, que esto llevaría a Rusia al desastre.

Por cierto que el propio Lenín, ante el derrumbe económico y el hambre que se extendía por todos los territorios de la URSS, dio marcha atrás con la NEP, nueva política económica, que reconocía la propiedad campesina de la tierra y actividades privadas en el comercio y la industria.

Pero a su muerte, Stalin volvió a imponer la colectivización forzosa y sacar la tierra a los campesinos. Fue así como Rusia, de exportador de alimentos antes de la revolución, se convirtió en un continuo importador de cereales.

¿Cuántas divisiones tiene el Papa? Le dijo con ironía Stalin a Churchill en Moscú. Un Papa polaco, Juan Pablo II, que sufrió los dos totalitarismos, el nazi y el comunista, aparentemente distintos pero de la misma raíz intelectual supo, con un político estadounidense sin pretensiones académicas, lo que otros, con prestigio intelectual, no supieron o no pudieron ver: La maldad del sistema y la inevitabilidad de su caída, porque contrariaba la naturaleza humana, a la que le es inherente conceptos como, el libre albedrío, la dignidad de la persona, que cada persona humana es sagrada o, para resumirlo en una frase, que ningún hombre es un medio sino que es un fin en sí mismo.

El siglo pasado, a la par de grandes progresos materiales y de inclusión social, fue abominable en muchos aspectos, con genocidios enormes fruto de los intentos de ingeniería social por parte de los enemigos de la libertad.

Fuente: diario Los Andes

28Oct/170

Oscurantistas del ambiente, nos deben U$S 30 millones

Por Adrián Simioni

No se sabe cómo podrían hacerlo. Pero los ambientalistas que frenaron la radicación de una semillera de Monsanto en Malvinas Argentinas deberían empezar a juntar lo antes posible unos 30 millones de dólares.

Un poco más que eso es lo que va a invertir un consorcio privado para construir una planta de energía renovable en Rojas (Buenos Aires), donde finalmente Monsanto amplió la planta que tenía al frustrarse su instalación en Córdoba. La usina, que alcanzará para abastecer más o menos a un tercio de la ciudad, estaba desde hace tiempo en barbecho. Pero ahora acaba de presentarse a las licitaciones de energía renovable del Renovar II.

La chala y los marlos, dos de los residuos que aquí demonizó un ambientalismo de Edad Media para prohibir la inversión de una marca ya considerada diabólica, será el insumo fundamental.

La cuestión es sencilla de entender si no hay anteojeras: en lugar de sacar gas natural o petróleo y lanzar a la atmósf era millones de toneladas adicionales de carbono que hasta ahora estaban atrapadas en las entrañas de la Tierra, quemar marlos y chala no agrega carbono extra al aire porque, previamente, debió haber crecido una planta de maíz que, para producir marlos y chala, le robó al aire la misma cantidad de carbono.O sea: Córdoba, la mayor productora relativa de maíz en el país y una de las grandes zonas productoras en el mundo de ese grano, no sólo debe seguir importando las semillas que siembra cada año.

También se perdió una usina limpia. Estas generadoras serían inviables si tuvieran que juntar chalas y marlos y acarrearlos. Por eso sólo se instalan donde alguien más ya los juntó. Como en un semillero.

Pero además, Córdoba ahuyentó inversiones parecidas. Como la que analizaba Syngenta. De hecho, el mismo consorcio de Rojas –formado por BAS, Global Dominion Access y ADBlick Agro– instalará una generadora igual en Venado Tuerto (Santa Fe), donde hay cuatro semilleras, entre ellas la de Syngenta.

O sea que es probable que nuestro ambientalismo de acné debiera reunir 65 millones de dólares (que es lo que costarán las dos plantas de Venado Tuerto y Rojas) para resarcir a los cordobeses por la carencia, no de una, sino de dos potenciales generadoras. Si no se tratara de energías renovables, no les reclamaríamos nada. Pero como lo son, cabe al menos recriminarles el daño a los líderes de esas movidas, a los pequeños partidos políticos de izquierda y a los sectores universitarios que les dieron manija y a los “expertos” que les dieron letra.

También hay que reclamar a todos los partidos de gobierno concretos y potenciales de la provincia y del país, al Gobierno provincial del momento y a los organismos estatales encargados de verificar, controlar y certificar los estándares ambientales, que se dejaron apretar con cobardía por un grupo que portaba cuatro pancartas.

Reconocimiento especial para el exintendente de Río Cuarto, Juan Jure, que, con la ayuda de la poco iluminista Universidad Nacional de Río Cuarto, casi seguro violó la Constitución. Fue por prohibir, en un perímetro industrial, la actividad no de una planta productora de nada sino de un mero laboratorio, que finalmente se instaló también en Rojas, sin que hasta el momento se hayan reportado víctimas ni deformaciones genéticas en esa población.

El oscurantismo riocuartense no sólo perdió un laboratorio. Los vecinos de la ciudad también pueden ir agradeciendo a Jure el juicio que casi seguro se van a ligar, dado que el Tribunal Superior de Justicia habilitó hace poco a Monsanto para demandar un resarcimiento por daños.

Mientras, ambientalistas y no ambientalistas podemos seguir consumiendo, en el altar de nuestro atraso, electricidad generada con carbono que estaba atrapado, en lugar de hacerlo con el que ya está en el aire.

Salud para todos.

Fuente; La Voz del Interior

21Oct/171

El progresismo ignorado

Por Claudio Fantini

El progresismo parece huérfano de dirigencia en la Argentina. Al menos, está claro que no existen partidos que, como tales, posean discursos que transmitan pensamiento progresista. Y también está claro que las fuerzas que se autodenominan progresistas expresan el viejo nacionalismo estatista, con líderes personalistas, o bien izquierdismos modelo siglo 20.

Los nacionalismos estatistas con liderazgos hegemónicos –hoy inspirados por pensadores como Ernesto Laclau– pertenecen a la cultura política autoritaria y desprecian la institucionalidad republicana y la democracia liberal.

También aborrecen todo lo que provenga de la cultura liberal aquellas izquierdas que aún idolatran las dictaduras burocráticas que condujeron el fallido modelo colectivista de planificación centralizada.

Ni los neopopulistas ni las izquierdas tienen en cuenta a los líderes y los discursos del único progresismo posible, que pertenece a la cultura liberal. Por cierto, el progresismo es también despreciado por los conservadores, las derechas ideologizadas y los libremercadistas ortodoxos.

A las izquierdas totalitarias, el ensayista Alejandro Katz les recordó, en un artículo publicado en La Nación, de Buenos Aires, que José Aricó vinculó directamente los rasgos “autoritarios y burocráticos” de los regímenes comunistas con “el pensamiento marxista”.

Aquel notable intelectual gramsciano escribió en 1979 una definición contundente: “Sin instituciones democráticas, el capitalismo de Estado no es la antesala del socialismo, sino el fundamento de una inédita y monstruosa dictadura sobre las masas”.

Es imposible considerarse “progresista” y al mismo tiempo idolatrar a figuras ligadas a esas “inéditas y monstruosas dictaduras”.

También incurre en apropiación indebida del término el populismo que confunde Estado con burocracia; acepta la sumisión al verticalismo y venera los liderazgos personalistas de carácter hegemónico.

Igual que los conservadores y los libremercadistas ortodoxos, la izquierda y el populismo desprecian la vertiente liberal que nutre al progresismo, desde que John Rawls publicó en 1971 su monumental Teoría de la justicia.

Por entonces, igual que ahora, al progresismo liberal que plantea la equidad sin renunciar a la libertad total, izquierdas y populismos lo consideran un disfraz de mansedumbre que oculta la naturaleza salvaje del capitalismo.

La realidad muestra que el “socialismo real” no había alcanzado la igualdad, sino alterado las causales de la desigualdad, creando una pirámide encabezada por la nomenclatura que detenta el poder, seguida por la burocracia intermedia y, en la base, una mayoría sin poder ni privilegios.

Ante esa realidad, Rawls propuso una desigualdad justa para superar desigualdades injustas.

La desigualdad es justa si el empuje de los favorecidos sirve a los desfavorecidos; mientras que la desigualdad es injusta si, como la que impera en Argentina y en la mayor parte del planeta, encumbra a quienes no lo merecen ni generan nada para los desfavorecidos.

Los conservadores justifican y defienden la desigualdad injusta. Las izquierdas nostálgicas y los neopopulismos prometen igualdades inexistentes y ocultan la desigualdad que caracteriza a las nomenclaturas, las burocracias y el “capitalismo de amigos”.

En cambio, el progresismo propone un capitalismo equitativo, que promueva la iniciativa individual y favorezca a los emprendedores, en lugar de las grandes corporaciones.

No es estatista ni antiestatista; tampoco privatista ni antiprivatista. Es partidario de un Estado activo, que lejos de ser una inútil burocracia o un obstáculo para la potencialidad creativa de los individuos, se dedica a abrir caminos a la creatividad individual y grupal.

El progresismo es contrario al Estado castrador y al Estado títere de las grandes corporaciones. Lo que propugna es el Estado que, en lugar de ser una carga o una obstrucción, es instrumento para desarrollar las potencialidades creativas y productivas de las personas.

En Argentina, nadie está mirando a líderes inspirados en ese progresismo, como Justin Trudeau, defensor del multiculturalismo tan liberal como socialdemócrata de su padre, Pierre Trudeau. El primer ministro canadiense es capaz de expresar “vergüenza” por el país que ignoró culturas nativas como la inuit, y también impugnar el autoritarismo que empobreció a Venezuela.

Aún no se puede juzgar su gestión, pero sí valorar el discurso del presidente francés Emanuel Macron criticando a cierta intelectualidad que, por antiliberal, resulta retardataria: “Miran el mundo de hoy con ojos de ayer y hacen ruido con viejos instrumentos”.

Fuente: La Voz del Interior

7Oct/174

Lea la medalla, presidente Macri

Por Adrián Simioni

Había una vez un rey que, en su lecho de muerte, convocó a su hijo. Allí, le dio al príncipe una medalla guardada en un sobre sellado, con una instrucción sencilla: cuando estuviera en el peor momento de su vida, el heredero debía abrir el sobre y leer el mensaje en el anverso de la medalla, cuidando de no leer el reverso; y cuando estuviera en el mejor momento de su vida, debía reabrir el sobre y leer el reverso.

El rey murió y el príncipe lo sucedió. Una crisis asoló a su país, sus súbditos odiaron al nuevo monarca, que perdió su reino y partió con su familia a un exilio de miseria. Era el momento. El monarca sin trono abrió el sobre y leyó en el anverso: “Esto no durará por siempre”. Guardó la medalla. Pasaron los años, el rey fue restaurado en su reino, recuperó el cariño de su pueblo y su familia era feliz. Había llegado otra vez el momento. El rey tomó la medalla y leyó en el reverso: “Esto no durará por siempre”.

No sabemos en qué orden debería leer su medalla Mauricio Macri. Pero es casi seguro que es en este preciso momento en que debería echarle un ojo al reverso.

Su gobierno está llegando a las legislativas –donde se ahogaron los gobiernos democráticos no peronistas– en su cenit.La inflación está bajo relativo control, la economía empieza a dar señales de vida, el kirchnerismo boquea en el suelo, el resto de la oposición está dividida, el sindicalismo ondea una bandera blanca y la Justicia actúa en coherencia con ese rumbo.

Es un montón para un Presidente que casi no designó jueces, que es minoría en las dos cámaras legislativas, que heredó un cruento déficit fiscal sin acceso al crédito y un estancamiento de años, y que administra un país plagado de gobernadores de otros signos partidarios.

Es el punto justo en el que el optimismo suele convertirse en exitismo. Ha pasado. Hay un punto inasible pero muy real en el cual los gobernantes suelen pasar de la humildad a la soberbia. A la creencia de que se pueden cruzar los límites.

En las últimas semanas, fueron notorias algunas señales. De golpe, medios respetables titulan, como si fuera lo más natural del mundo, que “ahora es el turno” judicial de tal o cual sindicalista; o cuentan que la ofensiva judicial contra el gremialista Juan Pablo Medina fue “conversada” en el avión presidencial junto al máximo jefe sindical de la Uocra, Gerardo Martínez; o narran que en la Casa Rosada le ponen un número inventado (pero con ánimo contable) a la cantidad de argentinos (562 es la cifra) que, según el Gobierno, son los que traban el desarrollo.

Hay más. Ciertas crónicas dan por sentado que “los jueces” investigan la corrupción pasada de acuerdo con las necesidades del Gobierno, aunque con divergencias sobre si lo hacen porque los magistrados “huelen” para dónde tienen que proceder sin que les digan nada o si, directamente, siguen órdenes y sugerencias.

En el Congreso, se levantan quinielas apostando sobre si Elisa Carrió querrá, sabrá o podrá impedir que Cristina Fernández llegue a asumir en el Senado, como si el voto soberano de la ciudadanía bonaerense fuera un mero accidente o la Justicia no tuviera nada que decir antes de semejante movida.

Este es el momento justo para que Macri salga a decir que –y a convencer de que– no llegó a la Rosada para perseguir a nadie, para manipular jueces ni para burlar la voluntad democrática.

El gobierno macrista está en la cúspide. Es hora de que abra el sobre, lea el reverso de la medalla y la guarde de nuevo. Va a necesitar leer el anverso cuando tenga que domar de verdad el potro del déficit fiscal con una liga de gobernadores sedientos al frente, a menos que se resigne a transitar el resto de su gobierno financiándolo con una toma de deudas que, en tal caso, habrá perdido su sentido de puente gradual hacia una economía sustentable.

Lea la medalla, presidente Macri. Es la hora precisa, el momento perfecto. Allí dice: “Esto no durará por siempre”.

Fuente: La Voz del Interior

25Sep/170

Pequeña serenata diurna para chivos expiatorios

Por Edgardo Moreno

Carlos Menem, condenado por venderle armas de guerra en secreto a Ecuador mientras Argentina era garante de la paz entre ese país y Perú, y por venderle armas en secreto a Croacia mientras Argentina enviaba sus cascos azules en la fuerza de paz de las Naciones Unidas para la guerra de los Balcanes; tiene el camino allanado para asumir en diciembre, de nuevo, una banca en el Honorable Senado de la Nación.

Si la política argentina admitiera un breve suspiro de sinceridad, el senador riojano debería jurar con una fórmula escrita – para otros fines– por el poeta cubano Silvio Rodríguez: “Soy feliz. Soy un hombre feliz. Y quiero que me perdonen, por este día, los muertos de mi felicidad”.

Desde ayer, Menem también tiene para sumar a los agradecimientos de su vergonzosa impunidad a quien fue su socia en negocios de menor envergadura trágica que aquellos, pero envueltos en la misma matriz de corrupción.

María Julia Alsogaray se imaginó como una dama de hierro que transformaría con impulso thatcheriano las deficitarias empresas públicas argentinas en prósperos servicios públicos con capitales privados.Todo lo que logró en ese empeño lo empobreció con dosis inocultables de frivolidad y corrupción.

Pero fue el chivo expiatorio de la gestión menemista. Cientos de funcionarios más discretos le escaparon al juicio de residencia, amparados por jueces de servilleta. Y Menem volverá a jurar.

El peronismo en su versión neoliberal fue elogiado en su momento por casi toda la dirigencia política. En 1994, la convencional constituyente Cristina Fernández decía : “Sería injusto hablar únicamente desde la consigna o desde la mera crítica sobre este modelo. Debemos reconocer también sus logros. No podemos obviar que cuando recibimos el gobierno en 1989 éramos un país fragmentado, al borde de la disolución social, sin moneda, y con un Estado sobredimensionado que como un Dios griego se comía a sus propios hijos. Entonces, hubo que abordar una tarea muy difícil: reformular el Estado, reformarlo; reconstruir la economía; retornar a la credibilidad de los agentes económicos en cuanto a que era posible una Argentina diferente. Se hizo con mucho sacrificio, pero se logró incorporar definitivamente pautas de comportamiento en los argentinos: estabilidad, disciplina fiscal; todos ellos son logros muy importantes, pero no podemos agotar el desarrollo en ellos”.

Muy probablemente, Cristina Fernández asumirá en el Senado nacional junto a Carlos Menem. Que la perdonen sus muertos por ese momento de gloria .

En el penal de Ezeiza seguirán por televisión su juramento sus exfuncionarios José López y Ricardo Jaime. Y el empleado bancario más progresista del país: Lázaro Báez. Y su general, César Milani. Quién sabe en qué condiciones también estarán atentos Julio De Vido y Amado Boudou. La historia de los chivos expiatorios es un archivo sin fin en el populismo argentino.

En el que los líderes son arropados con poderes extraordinarios para el saqueo de los fondos públicos y con fueros imperecederos cuando abandonan el poder.

Y el resto son soldados que van con entusiasmo al matadero en beneficio de la felicidad ajena.

Fuente: La Voz del Interior

23Sep/171

Educación para la militancia

Desde estas columnas hemos señalado que es inadmisible la toma de colegios secundarios porteños como forma de protesta por la nueva reforma educativa que lleva adelante el gobierno porteño en la escuela media.

El año próximo se cumplirán 100 años de la Reforma Universitaria, que, entre otras cosas, estableció el cogobierno de estudiantes, graduados y docentes, pero ese mecanismo no incluyó el nivel secundario, donde existen diálogo y consulta, pero no se reconoce legitimación a los estudiantes para intervenir en las decisiones relativas a sus planes de estudio. Es lógico, por cuanto carecen aún de formación académica y de experiencia de vida para ponderar las implicancias de aquéllos en el largo plazo. Por esa razón cursan el secundario.

La reforma propuesta prevé dos años de ciclo básico, dos años de ciclo orientado y un quinto año "integrador y formativo más allá de la escuela". Establece un puente entre el último año de escolaridad y el mundo real del trabajo, para facilitar la inserción posterior de los graduados. Pero desde los gremios, y con el apoyo de algunos padres de alumnos, se rechaza la idea con el argumento de que las compañías pretenden incorporar "mano de obra" flexible y barata. Califican la reforma de "neoliberal" y al "servicio de las empresas".

Sin embargo, el sistema de pasantías o de prácticas profesionalizantes ya rige en el país, conforme un decreto firmado por Cristina Fernández de Kirchner, como opción voluntaria para los alumnos que cursen los últimos dos años del nivel secundario y deseen acceder al régimen general de pasantías. Este esquema también se aplica en varias provincias, escuelas técnicas y colegios privados, además de muchos países desarrollados.

Quienes formulan esas críticas exhiben una visión conspirativa del mundo y, en particular, de las empresas en la sociedad capitalista. Es posible que los chicos que han tomado las escuelas, incluyendo los prestigiosos Colegio Nacional de Buenos Aires y Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, ambos dependientes de la Universidad de Buenos Aires, piensen que el futuro se construye luchando por la liberación y que el bienestar colectivo exige eliminar la plusvalía y la explotación. Tal vez sueñen, como en el Mayo francés de 1968, que la revolución traerá el hombre nuevo, auténtico y solidario. Y, sobre todo, no alienado por la división del trabajo entre empresas que segmentan, en su provecho, el espíritu humano.

La visión conspirativa que atribuye los problemas argentinos a la perversidad ajena, compuesta por quienes desean apoderarse de nuestros recursos naturales, de nuestras tierras, de nuestros espejos de agua, de nuestro trabajo a través de su precarización y de nuestros productos mediante términos de intercambio injustos, ha penetrado profundamente en la cultura local. Y conjugado con ingredientes de raíz marxista, ha dado lugar al llamado "socialismo nacional", cuyos lugares comunes todavía repiquetean en el glosario popular.

No es de extrañar entonces que, instigados por gremialistas que aborrecen las exigencias del sector privado y fomentados por padres que no advierten el daño que provocarán a sus hijos, se haya viralizado esta oposición a la reforma como una "lucha" más de los estudiantes dentro de una agenda política beligerante, ajena a los desafíos que enfrentarán cuando obtengan sus títulos.

El compromiso político de los estudiantes debe reflejarse en los debates de ideas, con apertura de mentes y disposición a escuchar sin preconceptos. Las cosmovisiones son variadas y contrapuestas; las ideologías, también. Tan complejas que hoy China y Vietnam son capitalistas, Estados Unidos es populista y América latina ha oscilado del socialismo del siglo XXI a fórmulas tradicionales de democracias liberales en casi toda la región.

El mundo cambia a velocidad vertiginosa. Hay ensayos serios que pronostican el fin del capitalismo no como resultado de una revolución marxista, sino por impacto de Internet. Se prevé una dramática reducción de los costos de producción por las aplicaciones de la física cuántica. Y, así, la convergencia de Internet en las comunicaciones, la energía y la logística daría lugar a "Internet de las Cosas", donde la productividad crezca tanto que muchos bienes y servicios estarán disponibles en forma casi gratuita y con sistemas compartidos, como las bicicletas públicas de la ciudad.

Estos fenómenos pueden dejar afuera a países completos donde la educación se limite a transmitir información, sin pautas de comportamiento (valores) ni herramientas para utilizar, en forma práctica, la información recibida. La China comunista establece una rígida meritocracia mediante exámenes de ingreso universitario (guanxi), donde no rigen las influencias ni el poder familiar. Esos graduados de excelencia integran los cuadros de las compañías chinas desplegadas por el mundo. Lo mismo ocurre en Corea del Sur, con el examen Suneung, para acceder a las tres mejores universidades, sin lo cual es imposible luego encontrar trabajo en sus multinacionales.

No tiene sentido adherir a ciegas a ideologías experimentadas desde 1848 que se derrumbaron en 1989. Todas las formas modernas de organización son semejantes según parámetros desarrollados en empresas privadas, ya fuere con fines de lucro o para investigación, docencia o servicios comunitarios. Negarse a la experiencia de las pasantías implica salir del mundo moderno y retraerse a una caverna. Decisión válida para gerontes, no para jóvenes estudiantes. Los países avanzados reconocen que la mayor riqueza son las capacidades de su población y no sus recursos naturales. Se requiere educación de calidad para insertarse en las múltiples ramas de ingeniería, biotecnología, geofísica, ambiente, medicina, química, además de todas las profesiones de base humanista. Es indispensable completar esa educación con una experiencia en organizaciones donde esas disciplinas se conviertan en actividades prácticas, con trabajo en equipo, presupuestos, inversiones de capital, áreas productivas, controles de calidad, soporte informático, investigación y desarrollo, cadenas de valor e interacción con el sector público.

Es lamentable escuchar a esos jóvenes, que duermen en las aulas y deambulan por los patios, repetir discursos huecos, ajenos a la realidad contemporánea, sin advertir que se les escurre el tiempo encerrados en su madeja de grafitis, textos crípticos de Mao, frases ingeniosas de Jauretche y fotos vintage de Alberto Korda. Las reconocidas instituciones educativas de la República Argentina se merecen algo más. Y el futuro argentino, algo mejor.

17Sep/170

Pérez Esquivel y un poco de Justicia

Por Agustín Laje

Ladrón que roba a ladrón tiene cien años de perdón”, dice un conocido refrán. En el caso de Adolfo Pérez Esquivel, quien en un reciente asalto fue sustraído de importantes cantidades de dólares y euros, el famoso dicho debe ser ligeramente modificado: “delincuente que roba a defensor de delincuentes es prueba de justicia viviente”.

En efecto, no sabemos si Pérez Esquivel es o no un ladrón. Lo que sabemos con certeza es que si por algo se ha caracterizado su “cruzada por los Derechos Humanos”, eso ha sido por ponerse siempre del lado de los delincuentes. Nada nuevo bajo el sol: ¿no es ya un secreto a voces que los “Derechos Humanos” se transformaron en un instrumento ideológico en beneficio de la delincuencia organizada y no organizada por igual? Si no, pregúntenle al parricida Sergio Schocklender.

A Pérez Esquivel los Derechos Humanos le importan un comino. O, mejor dicho, le importan siempre que se puedan esgrimir en beneficio de guerrilleros y terroristas de izquierda. Contrariamente, cuando se trata de contemplar los derechos humanos de las víctimas de organizaciones armadas de izquierda o de dictaduras comunistas, Adolfo se tapa ojos, oídos y boca. Y si se atreve a decir algo, será en respaldo no de las víctimas, sino de los victimarios. Su público apoyo a las dictaduras castrista y chavista ponen de manifiesto que su lucha no es humanitaria, sino ideológica.

Cuando murió Fidel Castro, no reparó sobre las miles personas que su régimen asesinó, encarceló, torturó y exilió, sino que sencillamente se limitó a brindar sentido homenaje al dictador diciendo que “Fidel dejó un ejemplo de resistencia revolucionaria”[1] y que su recuerdo “sigue iluminando el camino de los pueblos”.[2] Respecto de Chávez, también lloró sentidamente su muerte y, sobre su sucesor, el dictador Nicolás Maduro, en abril de este año publicó una carta de apoyo para con su dictadura, en la que responsabiliza a Estados Unidos y a la oposición de lo que pasa en ese desdichado país carcomido por el socialismo del Siglo XXI.[3]

Adolfo Pérez Esquivel sonriente y abrazado con dictadores de la región sobre los que pesan causas de violaciones a los Derechos Humanos

Pero veamos, concretamente, apenas dos casos para ilustrar en concreto de lo que hablamos.

El 23 de enero de 1989, la organización terrorista “Movimiento Todos por la Patria” (MTP) atacó en Argentina los cuarteles militares de La Tablada, intentando derrocar un gobierno democrático, dando muerte a 11 personas e hiriendo de gravedad a 66. Muchos terroristas fueron legalmente detenidos, y fue entonces cuando el bueno de Pérez Esquivel se sumó (junto a Madres de Plaza de Mayo) a la gran campaña de presión que le terminó arrancando al presidente Fernando De la Rúa una serie de indultos que liberaron a los terroristas. A la sazón, Adolfo publicaba una “carta abierta” donde expresaba su “preocupación” por los “presos de La Tablada” y le pedía en consecuencia a De la Rúa “coraje” para dejarlos en libertad.[4] Traducido: expresaba su malestar por ver a terroristas de izquierda tras las rejas y pedía impunidad.

En efecto, Pérez Esquivel había hecho amistad mucho tiempo antes con los terroristas del MTP, cuando aquél era columnista estrella de la revista “Entre Todos”, publicación que tal como ha mostrado el historiador Sebastián Miranda en Los secretos de La Tablada fue la base en torno a la que se organizaron los miembros del futuro grupo terrorista.

Entre Todos” comenzó a publicarse en noviembre de 1984. Su staff estaba abarrotado de miembros de organizaciones terroristas ya desactivadas, como Manuel Gaggero (ERP), Pablo Ramos (Montoneros), Julio César Urien (Montoneros), Hernán Invernizzi (ERP), Hilda Nava de Cuesta (ERP), Rubén Dri (FAP y Montoneros), entre otros. El propio jerarca del ERP y posteriormente líder del MTP, Enrique Gorriarán Merlo, confesará en sus Memorias que él también estaba detrás de la revista, aunque no figurara su nombre por prudencia.

El hecho fue que algunos años más tarde, muchos integrantes de “Entre Todos” irrumpirían armados hasta los dientes y a los tiros en el Regimiento de Infantería Mecanizado 3 de La Tablada. Entre ellos, nada menos que el mismísimo director de la revista Carlos Burgos, el fraile Antonio Puigjané, Pablo Ramos, Francisco Provenzano, Enrique Gorriarán Merlo, Roberto Felicetti, entre otros.

¿Qué hacía el “derechohumanista” Pérez Esquivel escribiendo para “Entre Todos”? ¿Por qué jamás pidió por las víctimas que dejó la balacera del MTP? ¿Por qué, en cambio, pidió por la impunidad de los asesinos? Muy simple: porque los Derechos Humanos son, para Pérez Esquivel, un instrumento ideológico y nada más que eso.

Los soldados dormían cuando los terroristas ingresaron a los tiros. En la imagen, desconcertados, aquellos se escapan del fuego enemigo.

El otro caso digno de destacar es más reciente. En el año 2012, la organización peruana MOVADEF, integrada en gran parte por personas condenadas por terrorismo en Perú, cuyo objetivo es conseguir una amnistía para el líder de Sendero Luminoso, Abimael Guzmán, y para los terroristas que hoy están encarcelados, publicó videos y fotos donde se veía a sus miembros compartir una amistosa reunión con un sonriente Pérez Esquivel.

Diego Rayme, director de MOVADEF filial Argentina, quien además estuvo cinco años preso en Perú por delitos de terrorismo, brindó pocos días después una conferencia de prensa en la que aseveró: “Mientras en Perú te dicen terrorista, acá (en Argentina) los compañeros te dicen ‘luchador social’. Acá los compañeros te atienden. Acá Madres de Plaza de Mayo te abre las puertas. Acá Pérez Esquivel te firma un documento de apoyo”. Rayme se refería, en concreto, a la “carta abierta” que aquél envió al entonces presidente Humala expresándole “preocupación” por los “presos políticos” de su país.[5]Exactamente el mismo modus operandi que llevó adelante para con De la Rúa y los terroristas del MTP.

Lo curioso es que Pérez Esquivel defina como “presos políticos” a aquellos que integraron una organización que acabó con la vida de más de 25mil peruanos. Sobre las víctimas de Sendero Luminoso, contrariamente, no dijo ni una palabra. Claro, éstas no eran presumiblemente de izquierda.

Adolfo Pérez Esquivel visitando a terroristas de MOVADEF

Los varios fajos de dólares y euros que un grupito de delincuentes le robó a Pérez Esquivel hace apenas algunas horas probablemente fueron obtenidos con arreglo al curro de los Derechos Humanos, que tan jugosas regalías deja. En efecto, a Adolfo no se le conoce otro trabajo que no sea el de militar políticamente en defensa de los delincuentes, a cambio de lo cual es muy bien financiado.

Que hoy los delincuentes perjudiquen a este profesional de la defensa de los delincuentes solo puede interpretarse en un sentido: en el sentido de que la Justicia todavía existe.

NOTAS:
[1] https://mundo.sputniknews.com/americalatina/201611261065131910-fidel-perez-esquivel/
[2] https://www.telesurtv.net/news/Perez-Esquivel-Fidel-sigue-iluminando-el-camino-de-los-pueblos-20161126-0022.html
[3] En este enlace se reproduce la publicación de Pérez Esquivel: http://leyendonoticias.com/mensaje-perez-esquivel/1379
[4] Ver Diario Página/12, 28 de diciembre de 2000.
[5] Ver https://www.youtube.com/watch?v=6iy8A3GzbIg
Fuente: http://fundacionlibre.org.ar/2017/09/16/perez-esquivel-y-algo-de-justicia-por-agustin-laje/
8Sep/170

Jones Huala

Facundo Jones Huala, el mapuche violento que le declaró la guerra a la Argentina y Chile

Nació en Bariloche. Tiene 31 años. Chile reclama su extradición para juzgarlo por terrorismo. Está libre y se oculta en campos tomados a Benetton. Lo defiende la abogada de Milagro Sala.

Yo no tengo nada que ver, cumpa, con lo que se dice de mí; yo soy una víctima del blanco”, dijo Facundo Jones Huala cuando atendió un llamado de Clarín a mediados del año pasado, mientras permanecía detenido en una cárcel destemplada de Esquel. Había caído preso por ocupar tierras de Benetton en Chubut y esperaba que se definieran dos cosas: el proceso por la toma de esos campos y un pedido de extradición del Gobierno chileno, que lo acusa de terrorismo, tenencia de arma de fuego, incendio de propiedad con habitantes adentro y violación de la ley de extranjería.

Se definió todo a favor del mapuche: el juez federal de Esquel, Guillermo Otranto, le dictó la falta de mérito por la toma de tierras y declaró nulo el pedido de Chile. Sostuvo que el arresto de Jones Huala había sido irregular y ordenó liberarlo. El gobernador de Chubut, Mario Das Neves, que considera a Jones Huala un guerrillero, pidió el juicio político del magistrado. El mapuche de vincha y poncho, en tanto, salió a la calle, enfrentó a la prensa y dijo: “Vamos a defender nuestras tierras de las mineras, petroleras e hidroeléctricas y vamos a expulsar a todos los terratenientes que nos mantuvieron en la miseria durante años. Del alambre para adentro solo habrá justicia ancestral”. Lo acompañaba su abogada, Elizabeth Gómez Alcorta, quien también asiste a la líder del movimiento Tupac Amaru, Milagro Sala, presa desde hace un año en Jujuy.

Fuentes de Cancillería aseguran que por el rechazo de la extradición, apelado y ahora bajo análisis en la Corte Suprema, hubo quejas de la diplomacia trasandina. Otro dato: desde la Secretaría de Seguridad Interior, que comanda Gerardo Millman, ya habían aconsejado que enviaran al mapuche a Chile para que fuera juzgado porque intuían que si el verano llegaba con Jones Huala entre la estepa y las montañas podía venirse algo pesado. Y fue lo que pasó.

El weichafé Jones Huala tiene mirada de águila. Nació en Bariloche en 1986. Es hijo de un granjero inglés y una activista indígena. Fue educado sobre la idea del despojo, sobre el concepto del aborigen desterrado que debe luchar para recuperar los territorios que les fueron quitados a sus ancestros. Se considera a sí mismo un weichafé (Guerrero) y sus enemigos, dice, son los huincas (blancos) capitalistas. Algunos lo definen como un anarquista. Pero el grueso del colectivo mapuche, que habita las provincias de Neuquén, Chubut y Río Negro, ha manifestado en varias oportunidades que no comulga con sus métodos de acción y reclamo.

Según publicaciones indígenas, llegó a Chille por primera vez en busca de medicina tradicional. Estaba siendo tratado por una machi (curandera) cuando le declaró una “guerra de fuego” a la Argentina y Chile. Acto seguido, fundó la agrupación Resistencia Ancestral Mapuche (RAM), una fracción que promueve la lucha armada para forjar una nación mapuche en la Patagonia.

Es el argentino acusado de incendiar estancias y bosques en Chile, además episodios similares en nuestro país Tenía pedido internacional de captura por fugarse mientras cumplía una condena Estaba en un campo tomado en Leleque Está alojado en una comisaría de Esquel feldman Facundo Jones Huala capturaron al activista mapuche argentino acusado de incendiar estancias y bosques sospechoso de ataques incendiarios

En 2013, comenzó su historia de fugas. Escapó de la casa donde cumplía arresto domiciliario tras ser condenado por haber incendiado una estancia en Valdivia. Se dice que después de intentar prender fuego a un carabinero, cruzó los Andes a pie y recaló en la Argentina, en una zona de ríos y montañas que mueren en la estepa deshabitada. Al poco tiempo, los RAM empezaron con sus ataques.

A través de comunicados en redes sociales, otro de sus campos de acción ideológica, la agrupación RAM se ha adjudicado casi todos los hechos por los que enfrentan denuncias en la Justicia.

Tirales nafta hasta dos metros de distancia. Que no les llegue el fuego pero que se asusten tanto que no se atrevan a denunciarnos”. Esa fue la orden que Jones Huala dio hace dos años a uno de sus cómplices la noche en que quemaron el refugio Neumeyer, en el Parque Nacional Nahuel Huapi. Los dos hombres a los que querían asustar eran empleados del lugar y los dejaron atados a los árboles. También quemaron maquinaria vial. Sostenían que toda esa tierra les correspondía.

Las incursiones violentas siguieron en las estancias de la Compañía de Tierras Sud Argentino Limitado, propiedad de Benetton. Los RAM enfrentan denuncias de todo tipo por provocar más de una decena de incendios, robar ganado y atentar con armas de fuego contra empleados -mapuches, a la sazón- de la misma empresa. También atacaron maquinaria perteneciente al amigo del presidente Macri en El Bolsón, el magnate Joe Lewis. Y se investiga el hallazgo de un cinturón con explosivos cerca de una represa de la zona.

Pero, sin discriminación alguna, acometieron también contra civiles comunes y corrientes, trabajadores sorprendidos en medio de la inmensidad inhóspita. En diciembre de 2014, en medio de la noche cerrada, tres encapuchados dotados con bombas molotov frenaron un camión que venía por la ruta 40, hicieron bajar al chofer Luis Rastellini y prendieron fuego el vehículo. Otro camión que venía detrás, logró pegar la vuelta y escapar mientras le tiraban con las bombas incendiarias. Rastellini tuvo que ser atendido por los golpes que le dieron. Tiempo después, señaló que los agresores se manifestaron como pertenecientes a “Resistencia Mapuche”.

El 3 de octubre de 2015, cinco encapuchados entraron rompiendo las ventanas a la casa de un puestero de una de las estancias de Benetton. El hombre descansaba junto a su esposa y sus tres hijos. Los amenazaron con armas de fuego y al empleado le pidieron que saliera de la casa. Lo hicieron caminar hasta un río helado y lo obligaron a meterse al agua durante horas, mientras le disparaban cerca. Robaron celulares, rompieron el equipo de VHF que utilizaba la víctima para comunicarse y destruyeron las cubiertas de su vehículo, para que no pudiera pedir ayuda.

En noviembre pasado, tres hombres armados irrumpieron de madrugada en las instalaciones de una empresa productora de frutillas. Los atendió un sereno, a quien le pidieron que se vaya “o lo matamos”. Le dijeron que iban a destruir los galpones porque esa actividad estaba contaminando la tierra y se identificaron como “Resistencia contra la contaminación”. Quemaron por completo un galpón con maquinaria agrícola. El dueño de la firma, Luis Loncón, apellido mapuche también, está convencido de que en ese grupo estaba Jones Huala.

Fuentes del ministerio de seguridad explicaron a Clarín que tienen probado que los RAM reciben financiamiento internacional a través de fundaciones y ONG’s. Afirman que durante el kirchnerismo, el ex titular de la AFI, Oscar Parrili -oriundo de San Martín de los Andes-, les habría proporcionado respaldo político y económico a este tipo de agrupaciones. Y que recibieron millones de pesos a través del Instituto de Asuntos Indígenas e incluso de la Fundación Madres de Plaza de Mayo. Todo eso se cortó con el cambio de Gobierno y esa sería una de las razones por las que recrudecieron los actos vandálicos este verano. También les preocupa un supuesto vínculo con ex milicianos kurdos, que ingresaron legalmente al país desde Europa y se reunieron con ellos en el Sur. “Lo tenemos chequeado: uno de esos kurdos tiene ciudadanía alemana, pasó por la facultad de ciencias exactas de la UBA, donde realizó proclamas de lucha armada. De la misma manera, se secuestró en poder de Huala, cuando fue detenido, material vinculado al grupo ETA, panfletos y manuales de acción”, explica un funcionario de Ministerio de Seguridad.

El kurdo con pasaporte alemán visitó a Jones Huala en la cárcel de Esquel en junio del año pasado, cuando sucedió un hecho inédito en la historia penitenciaria argentina. Estando preso, Huala pidió autorización para realizar un ritual mapuche en el patio carcelario. La celebración se llama We Tripantu. Es la fiesta del solsticio de invierno austral. Se trata de una noche sagrada en la que se abona la tierra con ofrendas y cantos a la espera de un buen año. Huala consiguió que 80 personas, incluso munidas de cuchillos que se levantaron al cielo, entraran al penal para llevar adelante el ritual que él mismo presidió, ante la mirada atónita de las autoridades.

La ocupación Tras recuperar la libertad, Jones Huala se refugió en otro territorio tomado por su clan a Benetton en la zona de Colonia Cushamen (ver aparte). Tierra de viento y álamos. La ocupación lleva más de 15 meses. El mismo gobernador Das Neves, que denunció al grupo por sedición, afirma que desde allí los RAM organizan sus incursiones. “¿Cómo puede ser que un tipo diga después de ser liberado, ‘Si quieren sangre va a haber sangre’?”, se pregunta Das Neves. “Hay que proteger a la gente, a los trabajadores, ya pedimos que echen al juez que liberó a este tipo, que es un guerrillero”, afirma el gobernador, que viene de semanas calientes. Después de presionar y presionar, hace diez días, consiguió que el mismo juez Otranto emitiera la orden de desalojo del corte prolongado que los RAM mantenían sobre las vías del Viejo Expreso Patagónico, la famosa Trochita. Impedían que las formaciones pudieran llegar hasta los talleres donde, con frecuencia, deben ser reparadas por su antigüedad. Perjudicaban desde este modo a miles de trabajadores mapuches que dependen del funcionamiento turístico del tren.

El desalojo terminó con palazos, piedras y balas de goma. La Iglesia y Amnistía repudiaron los hechos. En redes sociales, se difundió como una violenta represión de la policía de Chubut contra inocentes indígenas. Circularon imágenes confusas y audios difundidos por whatssap en los que militantes mapuches decían que la policía golpeaba a mujeres y niños. Un diputado kirchnerista llegó a difundir fotos falsas de una represión cometida en Chile.

Desde la Secretaría de Seguridad afirman que la policía de Chubut avanzó sin armas de fuego y que los que abrieron fuego fueron los mismo manifestantes. “Están armados”, insisten. El saldo fue de tres activistas detenidos, tres gendarmes heridos y una agente de la policía de Chubut con conmoción cerebral. Los detenidos fueron identificados como Ricardo Antihuel, Ariel Mariota Garzi y Nicolás Hala, pertenecientes al RAM Jones Huala. Conducían un automóvil que encerró a un móvil de Gendarmería que circulaba sobre la ruta 40. Mostraban su temeridad, su capacidad de reacción cuando algo se les viene encima. Y que están dispuestos a pelear todavía más. Jones Huala, desde entonces, no ha vuelto a aparecer. Pero en la Cordillera casi todos saben que más temprano que tarde intentará hacer oír su grito de lucha una vez más.

3Sep/171

¿La hora de “Centralia”?

Por Adrián Simioni

Hace años, un viejo amigo profetizaba, en broma, el surgimiento de una región que, según él, conformaría un polo político y lideraría la Argentina: la llamaba “Centralia”. Y se extendía, en su delirio, desde Mendoza hasta Entre Ríos, pasando por San Luis, La Pampa, el interior de la provincia de Buenos Aires –excluía el Área Metropolitana de Buenos Aires (Amba), formada por el conurbano bonaerense más la Capital Federal–, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos.

Fue grande la sorpresa, el domingo de las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (Paso), observar que aproximadamente ese mapa se pintaba de amarillo, calcando las divagaciones febriles de mi amigo.

Consideremos los ocho distritos (Mendoza, San Luis, La Pampa, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Capital Federal y Buenos Aires) restándoles el conurbano bonaerense (los 43 partidos de las Primera y Tercera Sección electoral bonaerense, donde vive el 26 por ciento de los votantes de todo el país y donde el cristinismo ganó con holgura por el cinco por ciento de los sufragios). En esa área, Cambiemos obtuvo el 43,6 por ciento de los votos, contra el 18 por ciento del cristinismo. Los partidos provinciales, peronistas o no, más o menos antikirchneristas, reunieron 28 por ciento. Las distintas variantes de partidos de izquierda obtuvieron 10,4 por ciento.

Los números muestran la consolidación de la misma geografía política que en 2015 eligió presidente a Mauricio Macri, el primero que no es radical, peronista o militar en más de 100 años. En términos generales y con excepciones puntuales, es el área del país pagadora neta de impuestos (paga más que los recursos fiscales que se vuelcan en ella), donde prevalece la actividad privada (hay más empleo privado que público) y la economía tiene niveles de productividad con chances de competir en el mundo. Y es la primera vez que una mayoría política basada en esa zona sostiene un gobierno que hizo y hace campaña con un libreto no populista.

Lo usual, en Argentina, habían sido hasta ahora gobiernos basados en el control férreo del presupuesto nacional y la predominancia electoral en un conurbano superpoblado y en las provincias más periféricas, sobrerrepresentadas políticamente en ambas cámaras del Congreso. El kirchnerismo fue, tal vez –con su base electoral de burocracias estatales, sectores subsidiados y economías protegidas–, el mayor ejemplo. Su quiebre simbólico con los sectores productivos menos dependientes de protecciones o subvenciones fue el conflicto con el campo, en 2008.

¿Este es un cambio estructural? ¿Hay un bloque de poder nuevo que llegó para quedarse? ¿Es el fin de la alianza populista basada en el Estado?

Héctor Schamis, politólogo argentino, profesor en la Universidad de Georgetown (Washington, Estados Unidos) y columnista en El País, cree que sí. De hecho, considera que si Cambiemos se institucionaliza y se reproduce en el tiempo, puede derivar “en una experiencia como la Concertación y la Nueva Mayoría chilenas” y ser el vehículo que represente 
esa vía.

En un país urbano, la clase media ilustrada, moderada, con aspiraciones materiales y no materiales, vio en Cambiemos la oportunidad de derrotar la perpetuación (del peronismo), la revalorización de los espacios de autonomía social y el triunfo de una cierta sensatez en la política”, dice.

Marcelo Capello es presidente del Ieral de Fundación Mediterránea, el primer think tank que pensó centralmente la posibilidad de industrias sin pulmotores estatales y fuera del conurbano bonaerense. Y él lo sintetiza así: “Cambiemos ganó en provincias y ciudades más modernas y productivas, con una clase media más amplia y más ligada al sector privado. Son economías más formales que sufrieron más la suba de la presión tributaria del período K, en especial de los derechos de exportación y del Impuesto a las Ganancias, en muchos casos con gobiernos provinciales no alineados a las administraciones K, que por ende recibieron pocos beneficios del lado del gasto público. Con mayor dependencia del sector privado, confían en que la economía de Macri, con más énfasis en la inversión y las exportaciones, finalmente dará sus frutos”.

El populismo pareció agotar la capacidad de “Centralia” de financiar sus utopías.

El futuro llegó

Pongamos por ejemplo la sustitución de importaciones, el vivir con lo nuestro y el financiamiento del mercado interno con los excedentes exportables del agro. Eso funcionó, por unos años, en un mercado local con bajas aspiraciones de consumo, cuando las fronteras existían y donde encarecer la importación de algo obligaba a producirlo casi por completo en forma local. Años ’50. Hoy somos cientos de miles los que queremos viajar al exterior, importamos zapatillas chinas por correo para evadir la protección a industrias vetustas y sin escala y compramos 800 mil autos al año cuya producción exige importar más de la mitad de sus piezas. El agro y dos o tres sectores más no pueden conseguir ellos solos tantos dólares para tanto.

Otro ejemplo es el fiscal: para una economía privada en general sin crédito, ahogada en impuestos y sin inversión, ha sido cada vez más difícil sostener poderes políticos acostumbrados a recrearse sobre la base de un gasto público en constante expansión y altamente improductivo.

En definitiva, las ensoñaciones históricas del populismo nacionalista son cada vez más difíciles de cumplir.

En esa línea, Diego Dequino, director del instituto de economía de la Bolsa de Comercio de Córdoba, considera que “el kirchnerismo rompió un pacto con el país productivo; fue en 2008, en el conflicto con el campo”.

Ninguneó a la Argentina que puede agregar valor, la que todavía cree que puede ser una tierra de promesa y de futuro: con récord de impuestos, con tipo de cambio sobrevaluado, con un desprecio por la infraestructura”, sostiene.

Y agrega: “El crédito hipotecario, renacido con algo como las UVA, es un ejemplo de pacto de futuro posible”.

Nicolás Isola, radicado en Brasil, doctor en Ciencias Sociales y columnista en La Nación y en Folha , toma distancia del “conflicto por la 125” como factor explicativo de sucesos de hoy.

La 125 sembró el comienzo de un aglutinamiento opositor”, dice. Pero pone el acento en la incapacidad del kirchnerismo de adaptarse al requerimiento social de un nuevo tipo de liderazgo. “Generó un cansancio político, discursivo, un agotamiento social, un marco de agresiones de violencia discursiva; la gente no soportó más, por ejemplo, que le dijeran en la cara que cosas que ella experimentaba no eran reales”.

¿Llegó la hora de Centralia? Es difícil pensar que dos votaciones seguidas reestructuren en una nueva alianza política a sectores sociales, económicos y geográficos. Sobre todo en un país cuyo registro de crisis dantescas desautoriza todas las ingenuidades. Pero vale estar atentos. La historia podría estar sucediendo.

Para terminar: el delirio de mi amigo delirante no concluía ahí. Alguien le hizo notar que si su flamante región se llamaba “Centralia”, la mitad de los rosarinos se negaría de plano a formar parte de ella. Mi amigo encontró una solución rápida: “Le ponemos New Centralia y todos contentos”.

Fuente: La Voz del Interior