A Decir Verdad Espacio de reflexión histórica y política

15Ene/186

El enigma de por qué Francisco no visita la Argentina

Por Loris Zanatta

La noticia sería que el Papa va a Chile y Perú, pero para todos es que el Papa no va a la Argentina. Inútil sorprenderse. Se reanuda así el culebrón que dura años: ¿por qué el papa Francisco, gran viajero, no visita Argentina? Ahora que va a otros países vecinos, la pregunta es aún más obligatoria que en el pasado: es evidente, hasta para los que niegan la evidencia, que no quiere ir; que cree tener buenas razones para no ir. Parece que, sobrevolando la Argentina, enviará un telegrama "interesante". Un poco de suspenso siempre viene bien: ¿nos dirá que irá próximamente? ¿Nos revelará el misterio de por qué no va?

Mientras tanto, los comunes mortales intentamos develar el arcano. Hace algún tiempo, un monseñor explicó que Francisco no va a la Argentina para evitar agudizar la grieta que divide el país. ¡Ábrete cielo! ¿El Papa divide en lugar de unir? Los bomberos se apresuraron a extinguir el fuego: ese prelado no representa a nadie, el Papa es más popular que nunca y no divide nada, explicaron. Está bien. Pero ahora volvemos a las andadas. Peor: porque ahora puede que divida más la disputa sobre por qué el Papa no va, que una verdadera visita del Papa.

Admito que no tengo idea de por qué el Papa no va a la Argentina. Me limito a observar que cuanto más tiempo pasa, menos beneficioso es para su imagen; y a hacerme preguntas, que surgen de las explicaciones que al misterio le dan sus seguidores más devotos.

Leí que para algunos de ellos, el Papa no iría a la Argentina para "no ser usado por Macri". Caramba. Es una explicación audaz afirmar que el Papa que se encontró con Cristina Kirchner cinco veces en el año electoral, que recibió a Nicolás Maduro cuando ya era muy impresentable, que tiene filas de invitados de toda ralea haciendo cola en Santa Marta, que viajando por el mundo estrechó manos santas y manos que tan santas no eran, tenga miedo a ser usado por el presidente constitucional argentino. ¿Qué debería hacer Macri? ¿Renunciar? ¿Acortar su mandato? ¿Irse de vacaciones durante la visita del Papa? ¿Cederle la presidencia interina durante su ausencia? Es tal la enormidad que me niego a creerla. Continúo creyendo, esperando, que el Papa sea un pastor, no un político cualquiera, aunque muchos lo critiquen por hablar más de política que de Dios.

Otros devotos del Papa han ido incluso más lejos: dicen que Francisco no va a la Argentina porque no comparte "las políticas sociales del Gobierno". Si fuera cierto, sería tremendo. En ese caso deberíamos deducir que, en cambio, el Papa admira las extraordinarias políticas sociales egipcia y ugandesa, centroafricana y birmana, países que visitó; que en lugar de traer la palabra de Dios, el Papa recorre el mundo entregando papeletas sobre lo que cree que deberían hacer los gobiernos electos de los países que visita, como si él lo supiera, como si fuera su negocio, como si estuviéramos en pleno cesaropapismo. Quienes lo acusan de ser un militante social y de transformar a la Iglesia en una ONG tendrían razón. Absurdo.

Lo sé, muchos dicen que los argentinos son provincianos, que miran todo lo que hace el Papa desde el ojo de la cerradura de su casa, que deberían abrir la puerta y entenderlo por lo que es: la cabeza de la catolicidad, una figura de importancia universal, superior a sus peleas en el patio trasero. No estoy de acuerdo. Es obvio, es normal que los argentinos observen al Papa con las lentes de su historia. ¿Por qué no deberían? No vivimos en un vacío neumático, vivimos en la historia y es la historia la que afecta nuestras opiniones, percepciones y expectativas. Eso es tan cierto y obvio, que le sucede lo mismo al Papa, que no trata a la Argentina como a todos los demás países: de hecho, va a todas partes menos a la Argentina. Deberíamos entonces decir que aun el Papa, al no visitarla, expresa un espíritu provinciano y proyecta una sombra sobre su misión universal. Quién sabe. Tal vez sea así.

Pero esto me hace dudar: ¿y si los partidarios del Papa tuvieran la razón? ¿Si dijeran la verdad, es decir, que el Papa no va a la Argentina para no profundizar sus divisiones? ¿Que no viaja para "no ser usado" por Macri o, mejor, para no darle un placer, para fastidiarlo? ¿Y si realmente fuera un desquite porque no gobierna cómo él quiere que gobierne? Acabo de escribir que sería tremendo, y lo confirmo, pero también que la historia pesa, y visto desde la perspectiva de la historia argentina, no sería tan extraño que el Papa hiciera esto.

La historia es la misma para todos, incluso para los papas. Y la historia de la que proviene Bergoglio está impregnada del mito de la nación católica; de la idea de que por encima de la Constitución, arriba de las leyes, arriba de lo que el pueblo soberano decide depositando el voto en la urna, hay un pueblo "mítico" -como lo llama el propio Papa- el pueblo de Dios de la Biblia, depositario de la identidad eterna de la patria, inmaculado guardián de los valores evangélicos en los que la patria se basaría. Sobre la base de este mito, cuyas raíces caen tan profundamente en el pasado argentino que muchos ni siquiera lo ven o perciben sus síntomas, las instituciones de la democracia y las autoridades constitucionales son legítimas mientras obedezcan los valores que ese pueblo mítico encarna. Que encarna, por supuesto, de acuerdo con aquellos que de ese pueblo se erigen en voceros: como el Papa.

Dado esto, no sería sorprendente que el Papa juzgara las políticas sociales del Gobierno como heridas infligidas al cuerpo católico de la nación, las políticas económicas como ataques contra la identidad del "pueblo"; que en su corazón considerara a Macri y su gobierno expresiones típicas de la Argentina "colonial", como Bergoglio definía a la clase media argentina; como un conocido acólito suyo acaba de definir a un desafortunado periodista que se atrevió a criticarlo: extranjero en casa, extraño al alma de la patria. De ser así, se entendería la renuencia del Papa a reunirse con Macri donde este ejerce su investidura; a darle con su visita una legitimidad a los ojos del "pueblo" que, por su historia y sus convicciones, le cuesta reconocerle; a reconocer que el pueblo soberano se expresó de manera diferente de como, en nombre del pueblo de Dios, él piensa que debería haberse expresado. ¿Sería grave? ¿Sería malo? Por supuesto. Pero la historia pesa, sobre los papas como sobre todos.

¿Entonces? ¿Qué conclusiones sacar de estas consideraciones? Seré desagradable, pero si estas son las razones que han llevado a Francisco a no visitar su país hasta el momento, puede ser que no sea tan malo para la Argentina que no la visite, aunque entiendo que a muchos les dé pena. De ser así las cosas, realmente el Papa con su visita agudizaría viejas heridas que ya arden, dividiría más que unir, empujando a la Argentina hacia un pasado del que trata de salir. Lo que no hace cuando va a Chile y Perú.

Fuente: diario La Nación

Be Sociable, Share!

Comentarios (6)
  1. Querido Prudencio: Excelente nota, como todas las que rescatas de diferentes ámbitos.
    Me pareció un análisis profundo y para nada tendencioso, mostrando la verdad de este país que cada vez más se parece a Macondo. Por supuesto, la haré correr entre mis amistades y familia. Un abrazo. Cristina

  2. Muchas gracias Prudencio!: Comparto lo que dice este artículo. Mi desconcierto y confusión crecen día tras día. Sinceramente no entiendo al Papa Francisco, jefe espiritual universal de los católicos y, ciertamente, tan admirado por el mundo entero con justa razón, por su prédica constante y su ejemplo que tan favorablemente repercute en los más diversos países que ya ha visitado. Me pregunto ¿qué le pasa con su país y con sus conciudadanos?? No encuentro respuesta o no quiero encontrarla porque no me gusta lo que veo y percibo. Un gran abrazo. Marcelo.

  3. Creo que no viene porque saldrán a recibirlo: la expresidente, mandam Bonadini, la Cámpora, Esteche, los ladrones presos que deberían dejarlos salir a saludar, con muchas banderas peronistas, bombos y demás.
    Si leí el artículo, es el desconcierto que produce su accionar.
    Gracias Cristina, tengo deseos de verla y juntarme con su libro. Un abrazo
    Clara

  4. Debo pensar que el Papa,tiene información que la mayoría de nosotros carecemos.Esto, por buscar una base de justificación. No obstante, el haber dejado crecer sobre el país, su país, una sombra de incertidumbre que permite todo tipo de especulaciones, no le ayuda a él, ni a los demás. No puede argüir que el entramado político actual es el culpable de su ausencia. Eso sería menoscabar su investidura, pero me temo que si, que realmente lo detienen consideraciones políticas, que lo podrán afectar a Jorge Mario Bergoglio, pero no al Papa. No es necesario que yo lo diga, el Sumo Pontífice, debe estar en un nivel a donde no deben llegar las miserias de políticas internas de un país. Su altísima función le exige estar en una permanente irradiación luminosa y totalmente positiva que despeje las sombras. Personalizar es descender y ponerse a niveles inaceptables para su gran misión. Hace rato que debería haber envuelto al Sr. Macri, con benevolencia y caridad y arrimarse a él, porque si queremos incidir en algo o sobre algo, que sea de cerca y por las buenas… Yo así lo espero.

  5. Muy bueno el artículo ! Contiene todas las hipótesis posibles sobre una actitud del Papa que, a estas alturas, resulta incomprensible. No seré yo quien aporte las respuestas porque va de suyo que no las tengo; pero en cambio, me permito expresar mi opinión con todo el respeto que merece su Altísima Investidura: El Papa no viene a la Argentina porque no quiere hacerlo. Y creo humildemente que su motivación, lamentablemente, responde a su posicionamiento político en favor del gobierno que, por legítima decisión popular, debió ceder el poder que detentó durante más de una década en medio de la vergüenza. Sobran pruebas que ello es así. Si no, cotéjense, no más, los personajes nefastos que lo acompañan en fotografías públicas que por estos días circulan en las redes sociales. Pero lo que me resulta más incomprensible aún es que aquellos de los que se rodea y apaña son los mismos que cuando fue ungido Sumo Pontífice de la Iglesia Católica, intentaron enlodar su nombre acusándolo de cómplice de la dictadura. Recuerdan ??? Quizás intente “poner la otra mejilla”, pregonando un ejemplo de perdón; pero, en todo caso, qué tiene qué ver este gobierno y el pueblo argentino que lo eligió, para merecer aquello que a todas luces se vé como un desprecio.-

  6. No quisiera abusar del blog y probablemente me aleje un tanto de la nota abierta al comentario, pero la actualidad de la visita del Papa a Chile, me mueven a compartir las siguientes reflexiones sobre dos hechos puntuales, generados por Su Santidad, a mi juicio polémicos:
    1) Su mensaje de apoyo a la comunidad mapuche, reconociéndolo como “pueblo”; lo cual, no obstante su prédica en pos de la no violencia, da pié a ese grupo étnico a pretensiones secesionistas. No creo que esto contribuya a la unidad de Chile y, por otra parte, constituye una posición que afecta igualmente a nuestro país, que también enfrenta el embate mapuche.
    2) Su apoyo explícito al Obispo Barros – sospechado de encubrir delitos sexuales en el ámbito de la Iglesia Católica de Chile – argumentando la inexistencia de pruebas en su contra y calificando las denuncias y manifestaciones de repudio al mencionado Obispo como “calumnias”. Al respecto me pregunto: No debió el Papa, por prudencia, abstenerse del calificativo ? Qué ocurriría si las pruebas aparecen ? Por otra parte: No debió el Obispo Barros declinar el protagonismo que tuvo y abstenerse de colocar al Papa en semejante compromiso, acudiendo a su respaldo ?
    Gracias y mis disculpas a todos por abusar de vuestra gentileza.-


Deje su comentario

Aún no hay trackbacks.