A Decir Verdad Espacio de reflexión histórica y política

1May/171

El ítem aula como antídoto a los paros docentes


Por Edgardo Zablotsky

Con el de paro docente del 11 de abril, en la provincia de Buenos Aires ya son 17, sobre 26 hábiles, los días sin clase. En otras provincias la foto es aún peor: Santa Cruz presenta 21 días sin clases y Neuquén, 22. ¿Será posible recuperar lo perdido? Es claro que no. El ciclo lectivo en realidad aún no ha comenzado. ¿Quién puede imaginarse que concurrir al colegio un día sí y otro no, en medio del clima que se vive, puede considerarse adecuado para ir a clases? ¿Qué niño puede aprender algo? Por supuesto, los de familias humildes son los más perjudicados, hablar de igualdad de oportunidades no es más que una utopía.

Es necesario enfrentar la realidad, la crisis de la educación argentina es de extrema gravedad y requiere cirugía mayor. Pero ello no es posible si primero no estabilizamos los signos vitales del paciente. Si bien la evidencia de muchos años nos muestra con contundencia que el hecho de que los niños estén en el aula no es garantía de que accedan a educación de excelencia, si ni siquiera tienen clases no hay posibilidad alguna de ello.

A los líderes de los sindicatos docentes no les interesa el bienestar de los alumnos, eso está claro. De lo contrario, utilizarían otras medidas para hacer escuchar sus reclamos, válidos o no, que el privar de clases indiscriminadamente a niños que se han convertido en sus rehenes. Ya se ha vuelto un hecho tan recurrente que no hace falta consultar el calendario. El otoño es anticipado por paros docentes, un rito que llega a casos extremos como el que estamos viviendo o a aquellos recordados 18 días de paro frente al inicio de clases en la provincia de Buenos Aires en 2014.

¿Cómo lograr algo aparentemente tan elemental como que los chicos puedan tener clases? ¿Cómo enfrentar con éxito a sindicatos docentes que apelan al paro como su forma habitual de presionar, sin importarles violar el derecho a la educación de los niños de nuestra patria? Es claro que encontrar una respuesta a este desafío antecede a cualquier discusión de fondo en el terreno educativo.

Por suerte no es necesario apelar a nuevas ideas. Es mucho más sencillo replicar aquellas que funcionan que inventar nuevamente la rueda. En Mendoza, el denominado “ítem aula” se convirtió en un antídoto efectivo frente a los paros docentes a nivel nacional que castigan en varias provincias el comienzo del presente año lectivo.

¿En qué consiste? La medida fue instrumentada por el gobernador Alfredo Cornejo a principios de 2016, cuando otorgó, por decreto luego convertido en ley en una reñida votación de la legislatura provincial, un 32% de incremento a los docentes, a efectivizarse en varios tramos. Parte de dicho aumento consistía en un adicional salarial remunerativo y no bonificable que sería percibido solamente por quienes no faltasen a clases más de tres veces al mes, o diez veces al año, y que representaba el 10% del salario.

A partir de entonces, a pesar de las protestas y las acciones legales que generó (algunas de las cuales aún están en curso), el ítem aula quedó incorporado al sueldo, reduciéndose considerablemente el ausentismo y transformándose en un eficiente antídoto contra la adhesión de los docentes mendocinos a los paros decretados por los gremios con representación nacional.

Es claro que frente a la realidad educativa de, por ejemplo, la provincia de Buenos Aires, donde el ausentismo docente trepa al 17% y cumplir en clima de paro con los 180 días de clase resulta una meta inalcanzable, un instrumento como el ítem aula sería ideal para lograr que al menos los chicos puedan asistir a las escuelas.

Parece poco, pero sin los niños sentados regularmente en sus pupitres no es posible siquiera comenzar a discutir las reformas de fondo que necesita la educación argentina. Estabilicemos los signos vitales del paciente, de lo contrario, no hay chance de que la operación mayor que requiere tenga alguna posibilidad de éxito.

La gobernadora María Eugenia Vidal planteó una propuesta imbuida de esta lógica durante las frustradas negociaciones con los sindicatos docentes. Es tiempo de dejar de negociar y enfrentar la realidad. No es posible que año a año festejemos cuando los paros terminan y finalmente las clases comienzan. No importan quienes son los coyunturales ganadores en el conflicto, importan quienes siempre son los perdedores: millones de nuestros niños, para los cuales la fantasía de la igualdad de oportunidades generada a partir de educación de calidad para todos se aleja cada día un poco más.

Fuente: Libertad y Progreso

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Comentarios (1)
  1. No creo en que las soluciones del tipo de incentivo por mero presentismo.

    La Educación debe quedar en manos de profesionales egresados universitarios altamente capacitados y bien remunerados; con valores salariales que se alcanzan plenamente cuando se cumplen exitosamente los términos de una polinómica en la cuál entran no solo coeficientes de presentismo, sino además otros coeficientes por conocimientos y cursos desarrollados; más otros por calificación de resultados que deben evaluar terceros independientes mediante pruebas a los educandos que determinen el grado del conocimiento alcanzado en las curricular programadas y donde influyen en esto y con distinto peso, los resultados alcanzados por los alumnos en los últimos 5 años.

    Para mayor claridad podríamos considerar que si el valor salarial de un docente fuera hoy por ejemplo de $ 70.000 mensuales este monto sería un tope alcanzado por docentes que consiguieran un índice uno en la siguiente fórmula:

    Índice = 0,2 * Presentismo + 0,3 * Curricula + 0,18 * Cumplimiento de objetivos del corriente año + 0,12 * Cumplimiento de objetivos del año anterior + 0,1 * Cumplimiento de objetivos de hace dos años anteriores + 0,07 Cumplimiento de objetivos de tres períodos atrás + 0,03 Cumplimiento de objetivos de cuatro períodos atrás.

    Donde:
    Presentismo = Horas mensuales efectivamente trabajadas / Horas mensuales programadas
    Curricula = Puntaje obtenido 50% por estudios y cursos de perfeccionamiento y actualización / Puntaje máximo posible. Pero también 50 % por un examen anual tomado al docente; por organismos auditores independientes en base al contenido curricular que debe dictar en ese período.
    Cumplimiento de Objetivos es el resultado promedio de una evaluación realizada a todos sus alumnos del año, mediante un examen de los conocimientos adquiridos en el período escolar tomado por un organismo auditor independiente. La nota promedio de cada alumno es el resultado de dividir el puntaje alcanzado por el alumno en la evaluación, por la cantidad de puntos máximo de esta. De tal modo que el valor promedio máximo puede ser 1.

    De esta forma un docente recién ingresado no sumará puntos por evaluaciones de años anteriores y por lo tanto no podrá alcanzar el salario de un docente con 5 años de antigüedad y en la medida en que los docentes van mejorando los resultados pueden ir obteniendo mejores sueldos porque el resultado de alcanzar los objetivos educativos influye en un 50% de su calificación.

    Una asistencia perfecta les permitiría cobrar solo $ 14.000 y el resto estaría sujeto a evaluaciones de sus propios conocimientos y de los conocimientos obtenidos por sus alumnos.

    El que la carrera docente sea universitaria asegura que el docente sea una figura de calidad, con vocación, calificado y por lo tanto respetado, recuperando ese sitial hoy perdido en una sociedad que percibe una en general pobre formación del docente.


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