A Decir Verdad Espacio de reflexión histórica y política

2Jul/170

En el transporte de pasajeros, la brecha de fondos se mantiene

Por Rubén Curto

En el servicio de transporte, el enmarañado sistema de subsidios nacionales consolidó en los últimos años, tal como ocurre con otras tarifas (combustibles, electricidad), fuertes diferencias e inequidades sobre lo que pagan los usuarios de la provincia de Córdoba respecto de los precios acomodadísimos de sus pares del denominado Amba (ciudad de Buenos Aires y alrededores).

Esa brecha, expuesta en números, habla por sí misma. En marzo último, los colectivos del Amba recibieron un 38,5 por ciento más de subsidios que los de Córdoba. Por cada coche del área metropolitana, la Nación aportó 130.582 pesos, mientras que acá fueron 94.257 pesos por unidad.

El reparto desigual también se refleja en las proporciones: 77 por ciento de los subsidios totales va al Amba y el resto se gira al interior del país.

Otra forma de medir esa disparidad es mediante la porción de costos operativos del sistema que cubren los subsidios. En Buenos Aires, esa participación llegó a ser del 80 por ciento y en 2016 se redujo un poco: bajó al 68 por ciento, debido a la duplicación de tarifa que dispuso el Gobierno, al llevarla de los irrisorios tres pesos de entonces a los seis pesos que aún tienen vigencia.En Córdoba, los subsidios solventan alrededor de un 35 por ciento de los costos. Esa incidencia se considera “razonable” en función de referencias internacionales de países donde está blanqueado al subsidio estatal al transporte privado.

Es algo lógico, aceptable. Lo irracional es lo del Amba, donde la tarifa es poco menos que simbólica y todo funciona en base a subsidios”, apunta un empresario local.La disparidad tiene su reflejo inmediato en lo que pagan los usuarios. En Córdoba, el servicio urbano tiene una tarifa plana de 12,55 pesos (el doble del Amba). La plata de Nación apunta cada año a “calzar” los aumentos acordados en la paritaria de los choferes nucleados en UTA.

Más coches, menos plata

Las inequidades no se agotan en los montos de los subsidios. Hay otras aristas. Por ejemplo, la vigencia de una resolución de 2012 que literalmente “congeló” el universo de coches alcanzados por los subsidios, impidiendo así la actualización de la nómina por renovación e incremento de flota.

Ese ítem pegó con particular dureza en el caso de la ciudad de Córdoba, uno de los pocos distritos donde hubo licitación del sistema e incorporación de unidades. La situación derivó en un absurdo: las jurisdicciones donde hay inversión y se suman más unidades pierden.

Un tercer elemento distorsivo en el esquema de subsidios es que en Córdoba están fuera de ese beneficio, desde 2010, los coches interurbanos que cubren recorridos mayores a 60 kilómetros. Son 311 unidades que reciben “cero” aporte nacional.

La situación recién está por revertirse ahora, con la incorporación de ese segmento del sistema al grupo subsidiado.

El esquema de subsidios superconcentrados en Buenos Aires no nació ayer. Creció y se consolidó de la mano de la estrategia del kirchnerismo de apuntalar su clientela electoral porteña con tarifas a precio de regalo, solventadas por el resto del país.

Tal como le pasó en otras áreas (por caso, el gasto público), la declarada vocación de Cambiemos de corregir las distorsiones se quedó a mitad de camino.

La primera señal del actual Gobierno nacional fue un anuncio respecto de que iba a congelar la masa total de subsidios al transporte, y empezar a equilibrar la balanza, con tarifas más lógicas en el Amba.

Otra vez, los números. Desde 2014 a la fecha, la tarifa del urbano en Córdoba pasó de 5,30 pesos a 12,55 pesos (136,8 por ciento de incremento). En este caso, la secuencia inflación-costos-tarifa siguió su lógica implacable, al no aumentar los subsidios nacionales, ni haber aportes municipales.

En el Amba, en cambio, en 2014 la tarifa estaba a tres pesos –recorrido de hasta tres kilómetros– y en 2016 saltó a seis pesos. Fue un incremento del 100 por ciento, pero como excepción en medio de casi una década de tarifa “planchada”. De hecho, aún hoy implica la mitad del costo del viaje en Córdoba.

Freno de mano

Ese primer intento macrista por sincerar tarifas en el transporte metropolitano y acercarlas aunque sea un poquito a los costos reales tuvo luego un contrapeso.

Se amplió la denominada tarifa social, por la cual unos tres millones de usuarios pagan el viaje a 2,70 pesos, esto es, 30 centavos menos que la tarifa plana vigente antes de 2016.

Reciben ese beneficio los jubilados, titulares de Asignación Universal por Hijo, Jefe de Hogar, veteranos de guerra y monotributistas sociales. Lo hacen a través de la tarjeta Sube, que la Nación extendió también a distritos como San Juan, Catamarca y Corrientes, pero no así a grandes urbes como Córdoba, Santa Fe y Mendoza.

No lo hacen acá porque les crecería muy fuerte la cantidad de beneficiarios de tarifa social”, se quejó un funcionario de la provincia.

Los enormes beneficios de los usuarios del Amba, comparados con sus pares del interior, no se agotan en el costo de las tarifas. Tienen otras ventajas comparativas muy fuertes: mayor cantidad de flota, alto índice pasajero/kilómetro y recorridos cortos, que por lógica hacen más competitivos los servicios en esa jurisdicción.

Esto sin considerar la existencia de otras opciones de movilidad, que en Córdoba no existen, tales como trenes y subte, también fuertemente subsidiados por la Nación.

No hay que aumentar los subsidios en el interior. Lo que urge es desarmar esa lógica de seguir poniendo plata donde el sistema menos lo necesita para ser sustentable, como ocurre con el Amba”, graficó el titular de una prestataria urbana de Córdoba.

Fuente: La Voz del Interior

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