A Decir Verdad Espacio de reflexión histórica y política

7Oct/174

Lea la medalla, presidente Macri

Por Adrián Simioni

Había una vez un rey que, en su lecho de muerte, convocó a su hijo. Allí, le dio al príncipe una medalla guardada en un sobre sellado, con una instrucción sencilla: cuando estuviera en el peor momento de su vida, el heredero debía abrir el sobre y leer el mensaje en el anverso de la medalla, cuidando de no leer el reverso; y cuando estuviera en el mejor momento de su vida, debía reabrir el sobre y leer el reverso.

El rey murió y el príncipe lo sucedió. Una crisis asoló a su país, sus súbditos odiaron al nuevo monarca, que perdió su reino y partió con su familia a un exilio de miseria. Era el momento. El monarca sin trono abrió el sobre y leyó en el anverso: “Esto no durará por siempre”. Guardó la medalla. Pasaron los años, el rey fue restaurado en su reino, recuperó el cariño de su pueblo y su familia era feliz. Había llegado otra vez el momento. El rey tomó la medalla y leyó en el reverso: “Esto no durará por siempre”.

No sabemos en qué orden debería leer su medalla Mauricio Macri. Pero es casi seguro que es en este preciso momento en que debería echarle un ojo al reverso.

Su gobierno está llegando a las legislativas –donde se ahogaron los gobiernos democráticos no peronistas– en su cenit.La inflación está bajo relativo control, la economía empieza a dar señales de vida, el kirchnerismo boquea en el suelo, el resto de la oposición está dividida, el sindicalismo ondea una bandera blanca y la Justicia actúa en coherencia con ese rumbo.

Es un montón para un Presidente que casi no designó jueces, que es minoría en las dos cámaras legislativas, que heredó un cruento déficit fiscal sin acceso al crédito y un estancamiento de años, y que administra un país plagado de gobernadores de otros signos partidarios.

Es el punto justo en el que el optimismo suele convertirse en exitismo. Ha pasado. Hay un punto inasible pero muy real en el cual los gobernantes suelen pasar de la humildad a la soberbia. A la creencia de que se pueden cruzar los límites.

En las últimas semanas, fueron notorias algunas señales. De golpe, medios respetables titulan, como si fuera lo más natural del mundo, que “ahora es el turno” judicial de tal o cual sindicalista; o cuentan que la ofensiva judicial contra el gremialista Juan Pablo Medina fue “conversada” en el avión presidencial junto al máximo jefe sindical de la Uocra, Gerardo Martínez; o narran que en la Casa Rosada le ponen un número inventado (pero con ánimo contable) a la cantidad de argentinos (562 es la cifra) que, según el Gobierno, son los que traban el desarrollo.

Hay más. Ciertas crónicas dan por sentado que “los jueces” investigan la corrupción pasada de acuerdo con las necesidades del Gobierno, aunque con divergencias sobre si lo hacen porque los magistrados “huelen” para dónde tienen que proceder sin que les digan nada o si, directamente, siguen órdenes y sugerencias.

En el Congreso, se levantan quinielas apostando sobre si Elisa Carrió querrá, sabrá o podrá impedir que Cristina Fernández llegue a asumir en el Senado, como si el voto soberano de la ciudadanía bonaerense fuera un mero accidente o la Justicia no tuviera nada que decir antes de semejante movida.

Este es el momento justo para que Macri salga a decir que –y a convencer de que– no llegó a la Rosada para perseguir a nadie, para manipular jueces ni para burlar la voluntad democrática.

El gobierno macrista está en la cúspide. Es hora de que abra el sobre, lea el reverso de la medalla y la guarde de nuevo. Va a necesitar leer el anverso cuando tenga que domar de verdad el potro del déficit fiscal con una liga de gobernadores sedientos al frente, a menos que se resigne a transitar el resto de su gobierno financiándolo con una toma de deudas que, en tal caso, habrá perdido su sentido de puente gradual hacia una economía sustentable.

Lea la medalla, presidente Macri. Es la hora precisa, el momento perfecto. Allí dice: “Esto no durará por siempre”.

Fuente: La Voz del Interior

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Comentarios (4)
  1. Esta nota no me interesa para nada.- Solo expresa los pensamientos del periodismo, elucubrando este tipo de cosas, que seguramente no pasaron en lo mas minimo por la cabeza de Mauricio Macri.

  2. Tengo pensares algo distintos a los del pediodista que escribió lo del reverso de la medalla.

  3. Considero que de Macri, no lo hemos visto todo. Está en una barca, oteando la costa pro aun con vendaval; espero a ver que hace, cuando camine por tierra firme. A su edad, (madurez), se puede torcer el derrotero genético? No es imposible, pero no todos lo logran. Por mi parte, me tracé la obligación de esperar, antes de galvanizar un criterio. Percibí un comentario, no recuerdo donde” Macri se está peronizando”. Hummm….Ommmm La historia de la medalla y el príncipe, es hermosa y cálida. Solo un padre sabio y afectuoso, puede dejar una herencia tan noble.

  4. Noooo ! Nada de tibiezas !
    Ahora empieza la batalla mas difícil . . . como que no llegó para perseguir a nadie . . . ? llegó justamente para perseguir la corrupción estructural del estado ! Para remover jueces, sindicalista, gobernadores, y demás políticos y empresarios corruptos ! Obviamente mediante los canales institucionales . . . sin exitismo, sin soberbia, con pie de plomo, pero con todo rigor !!!
    Le tocará desarmar el estado si quiere bajar significativamente el déficit, bajar la barbaridad de la carga impositiva ! el costo laboral, el costo argentino !!!! sin estas cosas elementales NO se puede bajar la evasión; ni bajar el desempleo ni la economía informal.-
    Todo esto es muy difícil ! y necesitará como nunca del apoyo de la opinión pública !


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